Economía

Desde 2015, cayó casi 40% la inversión en infraestructura en Latinoamérica

Actualmente representa entre el 2.8% y el 3.2% del PBI, lo que la ubica lejos de otras regiones. El reporte revela que la participación privada es clave: representa un 40% de la inversión en los últimos años.

Por la desaceleración económica y casos de corrupción, la inversión pública y privada en América Latina se redujo en más del 37% desde 2015 y actualmente representa entre el 2.8% y el 3.2% del PBI, lo que la ubica lejos de otras regiones.

El reporte “Financiar con transparencia: Aumentar la inversión privada en infraestructura en Latinoamérica”, revela que el apoyo del sector privado resulta clave, ya que la participación privada en infraestructura ha representado un 40% de la inversión en los últimos años.

El informe revisa el progreso de los seis mayores mercados de inversión en infraestructura en la región, como son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú y México. A su vez, evalúa las perspectivas de inversión privada en infraestructura basadas en reformas de transparencia y en las iniciativas de cartera de proyectos ofrecidas por los gobiernos de la región.

Esto puede verse reflejado posteriormente en la calidad de la infraestructura en la región, ya que se compara desfavorablemente con la observada en algunos países que están menos desarrollados, como es el caso de India, Vietnam o Egipto. Por el lado de Argentina, las métricas de calidad de infraestructura la ubican apenas por encima del promedio de la de los países emergentes, y muy por debajo de los países desarrollados.

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El estudio señala también que la inversión de la región se encuentra fuertemente concentrada, ya que el 87% de ella es desarrollada en seis mercados: Brasil (37%), México (16%), Colombia (11%), Argentina (8%), Perú (7%) y Chile (6%).

En este sentido, el apoyo del sector privado resulta una de las claves para cerrar la brecha, ya que la participación privada en infraestructura ha contribuido de manera constante en los últimos años, representando un 40% de la inversión.

Durante la última década, la inversión privada se ha centrado en el transporte y en el sector de la energía. De hecho, el transporte ha sido citado ampliamente por gobiernos y organizaciones internacionales como un sector crucial en la región para mejorar las operaciones comerciales e impulsar el crecimiento económico.

Del 70% de la inversión total en infraestructura privada que representó el transporte en 2014, ha pasado a ocupar el 12% en 2017. En cuanto a la calidad de infraestructura de transporte, Argentina cuenta con un puntaje de 72/140, siendo 1 el valor más elevado. De esta manera, se ubica en la región por detrás de México (40) y Chile (50), pero por delante de Brasil (84), Colombia (93) y Perú (96).

Sin embargo, el informe alerta que la inversión, no solo en el transporte sino a nivel general, tanto pública como privada, viene experimentado un descenso dramático en los últimos años. Tanto es así que desde el año 2015 se ha reducido más del 37%. Algunas de las causas que son atribuidas a esta desinversión son la desaceleración económica experimentada en la región y las consecuencias relacionadas con la corrupción.

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Es por eso que alentar la inversión privada permitirá revivir el impulso que ha perdido el panorama de inversión de la región y la acercará hacia el objetivo del 5.2% del PBI, que se estima necesario invertir para cerrar la brecha de infraestructura de la región. El factor más crucial para permitir esta participación consistirá en establecer un sólido conjunto de proyectos financiables, respaldados por esfuerzos a favor de la transparencia y contra la corrupción.

En Argentina, según el informe realizado por Marsh & McLennan Insights y el Banco Interamericano de Desarrollo y BID Invest, “el gobierno espera que la reciente introducción de reglamentos de Asociaciones Público-Privadas (APP) favorables a las empresas, apoyados por el anuncio de una lista diversa de proyectos, ayude a impulsar la inversión privada en infraestructura a pesar de las recientes luchas económicas”.

Con todo, las perspectivas para la inversión privada en activos de infraestructura en Latinoamérica son positivas para 2019. Fitch Ratings ha proyectado que el panorama de infraestructura de la región será “estable” para el próximo año, y el FMI es optimista en que la inversión privada en la región crecerá.

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