Economía

Desembolso postergado: los impactos en la vida cotidiana

El desembolso del FMI de u$s 5.400 millones -que quedó postergado- venía a cubrir parte del déficit del Tesoro Nacional. Implicará menor oferta de dólares, por lo que puede complicar el mercado cambiario, ocasionar una profundización de los controles de capitales y una expansión de la base monetaria.

El final quedó abierto. David Lipton, director interino del Fondo Monetario Internacional explicó que la relación con nuestro país tiene que esperar. Es decir, no se tiene una idea clara de cuándo llegará el desembolso. Si llega. De lo que no quedan dudas es de que esta decisión va a generar impactos en la economía.

Los u$s5.400 millones se requerían para cumplir las necesidades del Tesoro de la Nación. ¿Qué va a tener que hacer ahora el Estado para financiar ese déficit? Ante la reducción de la oferta de dólares, las posibilidades son: aumentar los impuestos o expandir la base monetaria.

Ambas medidas afectan la actividad, tanto a la inversión, como a la producción. A propósito, Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, señala: “el Estado desgraciadamente va a tener que emitir porque no puede cobrar más impuestos, ni acceder a los mercados de deuda voluntaria”.

Al no haber demanda de dinero ni para inversión, ni para consumo, el incremento de la base monetaria generará un régimen de inflación más elevado que el actual. ¿Cómo va a influir en el día a día? El sector privado empresario, al tener un límite de compra de u$s10.000, “va a seguir alimentando todas las opciones, como operaciones en la Bolsa o ‘el rulo’, que le permitan correrse de un esquema en el cual el peso es repudiado por todos los argentinos”, asegura el economista Matías Tombolini, candidato a jefe de Gobierno porteño de Consenso Federal.

Una opción para las familias que ahora tienen un menor poder adquisitivo es comprar productos en el supermercado con el objetivo de anticiparse a los nuevos aumentos de precios que vendrán en el futuro.

En cuanto a los ahorristas, Tombolini afirma que no hay mejor opción que comprar dólares: “El riesgo que tienen hoy las inversiones financieras es tan elevado que hay mucho más por perder, que por ganar. Consecuentemente, la compra de dólares termina siendo lo más razonable”.

No contar con el desembolso, hace poner la atención en los dos oferentes de dólares que quedan: el Banco Central y los exportadores. El primero tiene reservas finitas y sobre los segundos Guido Lorenzo, economista y profesor de la UBA, opina: “Si bien se tomaron medidas para que ellos abastezcan de dólares, no parece estar apareciendo esa oferta en el mercado”. Agrega que por esa razón es probable que el límite de u$s10.000 mensuales, impuesto por el control de cambios, deba ser ajustado a la baja para atender una demanda más alta.

Frente a este final abierto, Di Pace dice que el foco debería apuntar al momento de arribo de los u$s5.400 millones: “El problema va a estar en diciembre cuando además de los sueldos, el Estado tenga que pagar los aguinaldos. Sumado a que es un mes estacionalmente de elevada inflación, va a tener que emitir mucho y puede alcanzarse un pico alto”.

Lorenzo aclara que mientras el dólar esté calmo el riesgo de hiperinflación es acotado. En cambio, Di Pace, puntualiza: “Si Alberto Fernández no plantea un programa económico financiero integral, con reformas importantes en busca del superávit fiscal, puede acontecer una hiperinflación”.

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