Espectáculos

Después de los Lego, el turno de los Playmobil

Después de tanta Legopelícula, era lógico que también los de Playmobil se lanzaran al ruedo. El resultado es poco alentador para los mayores, pero los menores de 10 años pueden disfrutar bastante, ya que aparecen en escena todos los muñecos habidos y por haber, y, tal como en los juegos infantiles, todos – vikingos, vaqueros, cruzados, dinosaurios, romanos, piratas de alta mar, un camionero y un agente secreto- se mezclan alegremente sin respeto por la lógica ni por la historia de la humanidad.

Para los chicos eso está perfectamente bien, y lo único reprochable sería la duración de la película (que excede la hora y media) y en particular la duración del prólogo ambientado en el mundo real (allí, tras amargos sucesos, un niño desaparece y su hermana adolescente decide buscarlo en el mundo de fantasía). Para los grandes, el mayor pasatiempo es descubrir varias referencia cinéfilas, desde “Laberinto” y “Gladiator” hasta “The Pagemaster”, que aquí se llamó “El espadachín valiente”, y lo más reprochable serían las canciones que interrumpen la trama sin mayor gracia, la música excesiva y la plasticidad de los personajes, ya que históricamente los playmobiles son bastante tiesos, y eso es parte de la gracia. Así funcionó, por ejemplo, la versión playmobil de “La isla del tesoro”, difundida años atrás directo en dvd en las jugueterías.

Hablando de historia: el inventor de estos muñecos fue un tal Hans Beck, alemán que pasó la guerra siendo apenas un muchachito aprendiz de carpintería, trabajó después en una empresa de aeromodelismo, aros de hula hula y porquerías similares, y un día, a pedido del patrón, hizo en plástico los muñecos que hacía en madera para sus hermanitos. Eso fue ya en 1974. En 2000 le levantaron una estatua.

“Playmobil. La película” (Francia-Alemania). Dir.: L. Di Salvo. Int.: A. Taylor, J.-G. Bateman.

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