Economía

Deuda: Lacunza quiere negociación "rápida y voluntaria"

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, remarcó que el país tiene que encarar una renegociación de la deuda “rápida y voluntaria”, en tanto aseguró que no va a haber una profundización de las restricciones para la compra de dólares. Lo dijo durante una conferencia de prensa en el microcine del Palacio de Hacienda, adonde concurrió con el viceministro Sebastián Katz; el secretario de Finanzas, Santiago Bausili; y su par de Hacienda, Rodrigo Pena. Fue para dar los resultados del sector público de septiembre.

Mientras en el proyecto de Ley de Reperfilamiento se mantiene en el freezer en el Congreso, Lacunza advirtió que “si bien no es urgente, tampoco se tienen que esperar nueve meses” para empezar la negociación con los acreedores y explicó que para la siguiente administración va a ser vital volver lo antes posible a los mercados voluntarios. “Ningún país puede cumplir el total de sus compromisos cash”, enfatizó. En tal sentido, el ministro de Hacienda rechazó la posibilidad de encarar una negociación con los inversores de manera “hostil” por cuanto se demoraría para volver a la emisión de bonos. También se anticipó a una posible derrota del oficialismo en las elecciones presidenciales y la actitud que tomará en la transición: “En el caso en que el electorado no nos acompañe, van a tener acompañamiento de estos funcionarios”, dijo, señalando a su equipo.

Por otro lado, Lacunza negó que pudiera haber una segunda versión del cepo al dólar. “No se están revisando las medidas de control al mercado de cambios”, afirmó. En otro aspecto, rechazó la acusación de dirigentes de la oposición, respecto de que el dinero del préstamo del FMI sirvió para financiar una fuga de capitales. “El 90% se usó para cancelar deuda con acreedores. No se qué asidero tiene ese tipo de denuncia o afirmación. Si hubiera algo de eso, investigar en buena hora”, agregó.

Lacunza se constituyó en el único funcionario en contestar a Alberto Fernández, quien en el debate del pasado domingo, le dijo a Mauricio Macri que “favoreció a sus amigos”. Precisó que actualmente la deuda pública asciende a u$s310.800 millones, de los cuales u$s115.871 millones son con sector público, u$s72.668 millones con organismos internacionales y u$s122,261 millones con privados. De acuerdo con los datos oficiales, la deuda del estado era de u$s240.700 millones en diciembre de 2015.

Cuentas públicas

En tanto, las medidas que adoptó el Gobierno en el último mes y medio, como la reducción a cero del IVA para alimentos de la canasta y la suba del mínimo no imponible de Ganancias para compensar los efectos de la devaluación, impactaron negativamente en las cuentas del sector público, que cerró septiembre con un déficit primario de $25.368 millones (11% más que hace un año). Si se toman en cuenta también los intereses por pago de deuda, el quebranto del noveno mes del año saltó a $76,224 millones, con un incremento del 36,5% interanual.

El resultado de las cuentas públicas de septiembre se debe a una suba de ingresos del 45,7% hasta $331.692 millones y un avance de los gastos del 42,5%, hasta $357.060 millones. Durante el período los ingresos crecieron 3 puntos por encima de las erogaciones. Aun así, de acuerdo con lo informado por Lacunza, en los tres trimestres transcurridos de 2019, el sector público mostró un superávit primario de $22.892 millones (0,1% del PBI), contrapesado con un déficit financiero de $456.091 millones (2,1% del PBI). El resultado fue producto de ingresos por $2,824 billones y gastos por $2,80 billones. En lo que va del año, los ingresos del Estado por impuestos subieron 45,7% ($2,445 billones). En cambio, los ingresos no tributarios se incrementaron 90% ($379.519 millones). Además las erogaciones crecieron 37,9%, es decir, 17 puntos menos que una inflación que se ubica cerca del 55% anual.

“Hace 27 meses consecutivos que los ingresos crecen más que el gasto”, destacó el ministro de Hacienda. Según precisó, con relación a la meta acordada con el FMI todavía tiene un sobrecumplimiento de $25.000 millones. Por esa razón, consideró que “estamos en sendero de cumplimiento de la meta” pactada con el organismo. El acuerdo preveía a esta altura un superávit de $70.000 millones. Pero con posibilidad de tener un déficit de hasta $2.800 millones, por gasto social y de capital.

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