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Diálogos

Hay que crear un fondo de estabilización con las reservas del BCRA

“Deberíamos copiar más a Israel y a Chile cuando empezaron la lucha contra la inflación, con bandas cambiarias acotadas y amplia capacidad de venta de dólares”, aconseja el economista Gabriel Rubinstein en diálogo con este diario.

Periodista: ¿Domesticaron al dólar con tasas de 60%?

Gabriel Rubinstein: Combatir al dólar sólo con tasas tiene mucho daño colateral (actividad, y también costos de deuda interna, e inestabilidad financiera). Desearía que el Tesoro empiece a vender dólares, por ejemplo a $43/$45, y que en previsión de esto y de la entrada de la cosecha gruesa, el BCRA afloje la absorción monetaria y facilite que las tasas vuelvan a bajar, idealmente a la zona del 40% en algunas pocas semanas. Y si el dólar sube un poco al bajar tasas (con el Tesoro vendiendo no debería subir mucho), no temer que esto suceda. Pero dudo que el BCRA se anime a ello.

P.: ¿Hay que renegociar con el FMI la política cambiaria-monetaria?

G.R.: Sí. Es peligroso seguir manteniendo tasas de interés tan altas por tanto tiempo. Para que esto no signifique subas del dólar, hay que recuperar la capacidad de vender dólares. Hay unos u$s67.000 millones de reservas brutas, de las cuales u$s48.000 millones podrían potencialmente usarse (incluyendo swap con China). Si, por ejemplo, se creara un Fondo de Estabilización por unos u$s20.000 millones, se podrían establecer techos firmes para el dólar.

P.: ¿Pero a qué valor?

G.R.:No interesa tanto. Importa más pasar de un “sistema flotante casi puro” a un “sistema de flotación administrada” (con o sin reglas preestablecidas). El tipo de cambio real considero que está bien en estos valores. Puede ser algo más también. Pero cualquier devaluación nominal adicional es probable ya sea seguida de aumento de precios, tarifas y salarios apenas se estabilizara la situación. No pareciera conveniente. Supongamos que se estableciera un techo de $45, y a partir de entonces, se indexara, a una tasa similar al de la Base Monetaria, y al de los salarios públicos. Así tendrías 3 anclas importantes para bajar la inflación: dólar, base monetaria, salarios públicos. Y con un tipo de cambio suficientemente alto y tasas mucho más bajas, se podría reactivar mucho mejor la economía, que tiene una alta capacidad ociosa.

P.: ¿Y si la economía necesitara un tipo de cambio real más alto?

G.R.: El sistema, al ser “administrado” o sobre la base de reglas que permitan ajustar el tipo de cambio según como se comporten las monedas emergentes, permitiría esa flexibilidad. Podría entonces haber devaluaciones adicionales si fuesen necesarias, pero siempre con alta capacidad de venta de dólares para el BCRA. Las reservas del BCRA no deben estar ni para pagar deuda pública, ni para pagar importaciones. Deben estar para defender el valor de la moneda, a valores razonables.

P.: ¿Está convencido de que bajarían las tasas de interés en tal caso?

G.R.: Claro. Tenemos amplia experiencia en Argentina respecto a que cuando se establecen techos sólidos al dólar, fruto de una importante capacidad de intervención del BCRA y convicción a la hora de vender, el mercado deja de torear al BCRA y la tasa se acomoda a la devaluación esperada. Si la BM aumentara 15% anual desde ahora, y el dólar también, la tasa Badlar no tendría por qué superar el 20%. Y la de Leliq podría ser del orden del 25%.

P.: Pero el FMI no quiere saber nada con esto.

G.R.: Por eso es necesario renegociar lo firmado. El FMI está convencido de que la flotación pura es lo único que puede funcionar. Y para mí, implica un camino exageradamente tortuoso. Tendremos que aceptar “sufrimiento”, ya que en adelante habrá que ir bajando drásticamente el gasto público, y eso implica gente y empresas recibiendo menos dinero que ahora. Pero no generemos sufrimiento innecesario. Y una política monetaria muy contractiva, con política fiscal también contractiva, puede generar un crecimiento demasiado bajo por demasiado tiempo, e incluso recesión, a pesar del campo, de las exportaciones, de Vaca Muerta, etc. Y lo más importante: es innecesario que sea así.

P.: ¿Y si el FMI no acepta?

G.R.: Bueno, hay que hacerle entender al FMI que tenemos derecho a tener autonomía en el manejo de instrumentos, habiendo acordado objetivos básicos: superávit fiscal creciente e inflación hacia un dígito. Si Argentina deseara adoptar alguna clase de “flotación administrada”, deberían aceptarlo.

P.: Insisto, ¿y si el FMI no acepta e interrumpiera los desembolsos?

G.R.: Este Gobierno tiene poco menos margen de negociación que el próximo. Podría ahora Cambiemos negociar que desde junio, la Base Monetaria suba 1,5% mensual (para no seguir generando una exagerada contracción monetaria), y las bandas del dólar también 1,5%, y con suerte, que se baje un poco el techo de la banda hasta que terminen las elecciones. Y con mucha suerte, que por algún tiempo se eleve el monto de intervención diaria si fuese necesario (de u$s150 a u$s250 millones por día). El nuevo Gobierno, por ser nuevo (aun si fuera Cambiemos), y tomando ventaja de que sólo restarían desembolsarse u$s6.000 millones, tendría más capacidad de negociación.

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