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Diálogos de Wall Street

Que levante la mano en la Fed quien esté por volver a subir las tasas de interés. El último halcón se rindió ayer. ¿Euforia? ¿Algarabía? Tampoco. Y que conste: un banco central agresivo, con los botines de punta, fue el gran dolor de cabeza en el diciembre negro. Hablamos con Gordon Gekko sobre el cambio de pareceres en la Fed y de humor en los mercados.

Periodista: Ya no quedan halcones en la Fed.

Gordon Gekko: Ni siquiera en Kansas City.

P.: Esther George, la presidente de distrito más recalcitrante, se rindió ante la evidencia.

G.G.: ¿Cuál evidencia? Los halcones plegaron las alas antes de la evidencia.

P.: ¿Lo encuentra mal? ¿O sospechoso? ¿Cree que la presión del presidente Trump los forzó a mudar de postura?

G.G.: Janet Yellen, la antecesora de Jay Powell al comando de la Fed, quien no le debe nada a Trump como bien se sabe, ya lo había sugerido. “No tiene que apretar tanto preventivamente porque puede provocar la recesión”, dijo refiriéndose a Powell. “Corre el riesgo de repetir la historia”.

P.: La historia de recesiones debidas al celo de la política monetaria.

G.G.: Tal cual. Las decisiones se toman con baja visibilidad, los efectos de política demoran en producirse, y esa tardanza es muy variable. Y el mundo está jaqueado por shocks geopolíticos de incierta digestión. Como dijo George, “tal vez sea un buen momento para hacer una pausa”.

P.: ¿Afirma que es el final de la suba de tasas? ¿Coincide con Yellen?

G.G.: Ambas señalaron que podría haber todavía un retoque adicional, no cerraron la puerta del todo, no de modo definitivo.

P.: Pero la entornaron. Y el mercado, en estos temas, no se anda con sutilezas. ¿La pregunta es, por qué entonces la reacción posterior es tan tenue?

G.G.: Wall Street, yarda más, yarda menos, recuperó la mitad de lo que perdió en la piña feroz de diciembre, la que lo dejó al filo del abismo bear. No está mal.

P.: Pero Esther George era la personalidad más belicosa del banco central y ahora desfila, de súbito, convertida en una paloma con una espiga de trigo en la boca. ¿Y nadie descorcha el champán?

G.G.: Una economía robusta justificaba la posición de los halcones. Que la actividad se debilite tan de prisa no es razón para celebrar. Sobre todo si ya no queda nadie dispuesto a dar batalla en esa trinchera. No se olvide que la decisión de izar las tasas en diciembre fue unánime. Es un giro completo en tiempo récord.

P.: Las subas de tasas, en apariencia, son una reliquia. Muy bien. Pero la Fed no sólo restaba liquidez por esa vía. También recorta su hoja de balance. Lo que supo ser la herramienta de expansión cuantitativa hoy trabaja a la inversa. Todas las semanas aprieta un poco más. Cada mes achica 50 mil millones de dólares. Powell será paciente con el manejo de las tasas, pero, ¿se olvidó de que dejó encendida la barredora de fondo?

G.G.: Es consciente. Ex profeso la dejó funcionando en piloto automático.

P.: ¿Es un perverso? Nos promete una tregua, y nos agrede por debajo de la superficie con una estrategia silenciosa de succión de la liquidez, que al fin y al cabo, es equivalente. ¿O no es así?

G.G.: No es así. Por eso los mercados rebotaron con fuerza. Son órdenes de magnitud muy diferentes.

P.: Pero las cifras acumuladas de la reducción de la hoja de balance son monstruosas. Estamos hablando de 600 mil millones de dólares en un año.

G.G.: Mire de vuelta la pileta y verá que la liquidez que contiene merma –en forma neta- mucho menos que eso. Es una evaporación lenta. La clave es que el sistema financiero navega en reservas excedentes por más del doble. Quítele 600 mil millones y aun así le quedará un trillón de dólares, colocados en la Fed, esterilizados, a una tasa levemente inferior a la de Fed Funds. Hay holgura allí.

P.: Para la Fed no es un gran tema; para los mercados, sí. Y les quita el sueño cuando Powell lo nombra casi con desdén.

G.G.: Los mercados a veces temen a su propia sombra. Le cuento lo que acaba de decir Esther George. “Realmente no sabemos cuánta relajación está removiendo” la poda del balance. No mucha porque ya se habrían anoticiado. Algo sí, por supuesto. La tasa efectiva de Fed Funds provee una referencia útil. Hace tiempo que no llega al techo del rango de la Fed. Si una institución quiere más liquidez y paga 2,41% se lleva toda la que quiere. Nada grave. Por lo menos, todavía.

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