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Diálogos de Wall Street

¿Hacia dónde nos lleva la confrontación con China? Con Gordon Gekko tratamos de descifrar un horizonte cargado de nubarrones.

Periodista: Más escala la retórica de guerra comercial con China, más se agrieta el terreno donde se apoya Wall Street. No hay signos de acuerdo en fecha próxima. ¿Vamos camino a una corrección de manual? O sea, 10% desde los máximos. ¿A un índice S&P 500 en torno a los 2650 puntos?

Gordon Gekko: Ya hicimos la mitad del viaje. No se necesita mucho para completar el traspié.

P.: Si la indefinición se prolonga, el serrucho de las amenazas podría llevarnos a un declive más profundo.

G.G.: En diciembre, estuvimos a un tris del mercado bear.

P.: La caída fue del 20%, sí, pero no puede culparse a China exclusivamente. También teníamos la silueta de una recesión sobrevolando la economía, y la verba muy agresiva de la Fed. Que cumplió en diciembre la suba de tasas que prometía.

G.G.: La economía se va a enfriar, delo por seguro. No se olvide que venimos de una fortísima acumulación de inventarios en el primer trimestre.

P.: La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro volvió a invertirse, de nuevo apunta a una recesión a un año.

G.G.: Es una pista. Aunque lo que se invierte es la relación de la tasa de 10 años con la de tres meses, mientras que en la comparación de 10 años contra 2 años, se conserva una pendiente positiva.

P.: Pese a la caída a plomo de la tasa larga. Habló el vicepresidente Mike Pence, quien es el encargado de vocear el discurso más feroz de la Casa Blanca, dijo que EE.UU. podía duplicar los aranceles aplicables a las importaciones desde China, y la tasa de 10 se derrumbó a 2,21%.

G.G.: Lo que era una escaramuza es hoy fuego sostenido. De uno y otro lado. “No digan que no les avisamos”, advierte Beijing, mientras agita la posibilidad de bloquear el acceso de EE.UU. a los metales de tierras raras que produce, y que resultan críticos para una variedad amplísima de aparatos de alta tecnología.

P.: La pelea se desbocó. Las sanciones y las represalias son más medidas…

G.G.: Pero siguen goteando. China anunció que suspende la compra de soja de los EE.UU.

P.: De tantos tironeos puede sobrevenir una recesión, tarde o temprano, me queda claro. Es lo que dicen los bonos. Sin embargo, si surgen serios indicios, la Fed le saldrá al paso.

G.G.: Lo acaba de señalar el número dos de la entidad, Richard Clarida.

P.: Por primera vez, la Fed lo plantea. Y, de nuevo, los mercados tienen una visión más certera sobre la política monetaria que el propio banco central.

G.G.: Clarida ve a la economía en una “buena posición”, no observa razones para alterar el nivel de las tasas. Pero si los riesgos de una potencial recesión se “materializan”, la Fed bajará las tasas.

P.: ¿Y cuándo sería eso?

G.G.: La Fed no lo sabe. Quizás no suceda. A fin de mes, podrían calmarse los ánimos en la Cumbre del G-20 en Osaka. Los mercados, sin embargo, creen saberlo. A un recorte de 25 puntos base en la reunión de la Fed de julio se le asigna un 30% de probabilidades. Para mediados de septiembre, las chances de que no haya una rebaja apenas llegan al 42%. Hacia fin de año, 16%.

P.: ¿Alcanzará para contrarrestar el efecto adverso de una guerra continuada?

G.G.: Habrá que ver los daños concretos que desate la guerra, su intensidad. Es el juego de la gallina, no se olvide. La amenaza es la de chocar de frente, y si esa colisión ocurre, sería letal, a mi juicio, nos metería de lleno en un mercado bear. Pero el juego puede detenerse antes de provocar una catástrofe. Y aunque no lo parezca hoy, no deja de ser lo más probable.

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