Economía

Diálogos de Wall Street

Una tromba de novedades irrumpió en Wall Street y alrededores. Hablaron Powell, los balances, la economía. ¿Qué cambió? Le preguntamos a Gordon Gekko, quien se ofreció como guía en la bruma de datos.

Periodista: Nueva ronda de oradores de la Fed (Jay Powell habló en París), se estrenó la primera oleada de balances corporativos del segundo trimestre (liderada por los bancos con señales mixtas), los legisladores se ensañan con las tecnológicas y las criptomonedas (como lo hiciera el presidente Trump), y sorprendió el informe de ventas minoristas por lo robusto. ¿Qué debemos hacer con el portafolio?

Gordon Gekko: Mientras Powell sigue fumando de la pipa de la paz, ya todo está hecho. La Bolsa buscó nuevos récords y se frenó. Muy mesurada. Y la tasa larga, que es donde los inversores están en offside, amagó ir por más, pero se mantuvo en torno del 2,12%.

P.: Si va a surgir algún dolor de cabeza, me parece que va a ser ahí... ¿o me equivoco?

G.G.: Largo bonos largos es la posición de moda, y luce sobrecargada.

P.: Y es el blanco de los últimos esfuerzos de Powell & Cía.

G.G.: Entiendo que lo que se busca es corregir la inversión de la curva.

P.: Y rápido...

G.G.: Es la primera vez que la Fed consigue aplanar la curva desde que la relación de 10 años con tres meses se dio vuelta. No sabemos cuán insistentes se pondrán las autoridades. O si están conformes.

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Jerome Powell.
Jerome Powell.

P.: Los indicadores económicos le dan el pie a una curva más empinada. La creación de empleo fue vigorosa, lo mismo que la lectura de inflación minorista “núcleo” y ahora talla un salto de ventas minoristas -0,4% cuando se esperaba a lo suma la mitad- que nos están describiendo a una economía que se repone de la anemia. ¿No debería repercutir en el precio de los bonos del Tesoro?

G.G.: Desde el primer dato que usted menciona, la tasa de diez años trepó 17 puntos base. No digamos que el desfile de cifras cayó en saco roto.

P.: También tendría que haber pesado el discurso de Powell en su doble visita al Congreso. Si pone todo eso junto en la coctelera, ¿el impacto no tendría que ser aún mayor?

G.G.: La prueba está en las pizarras. Esto es lo que hay. Ahora bien, si la realidad y la Fed meten más presión, se podría originar una desbandada y una suba de tasas, sumaria, muy pronunciada. Más allá del 2,25%. No se olvide, empero, que la Fed vende una baja de tasas de interés, no nos dice que se acabó la incertidumbre sino que se tornó más profunda, y que en última instancia la poda se realiza para evitar el peligro de caer en una recesión. Powell fue explícito en el Capitolio. No hay un recalentamiento ni siquiera en el mercado laboral.

P.: ¿Qué novedades aportan los primeros balances? La temporada no arrancó con el pie derecho. JPMorgan y Wells Fargo, y antes Citi, estuvieron lejos de brillar.

G.G.: Sólo Goldman Sachs superó las expectativas. Pero es muy temprano, son apenas un puñado de estados contables, como para sacar conclusiones. La merma de las tasas se comió los márgenes de rentabilidad. No se hicieron grandes negocios de trading. Lo más sólido: la operatoria de consumo. En línea, con la información que proviene del mercado de trabajo.

P.: ¿Habrá una recesión de ganancias corporativas como estima el consenso de los analistas? ¿Una caída interanual del 3% en las utilidades de las compañías que conforman el S&P 500?

G.G.: Si la historia es prólogo, le diría que espere números estables -o hasta 1% arriba- comparados con igual período de 2018. Lo que no se sabe es si aparece algún torpedo no detectado por culpa de la guerra del comercio. Si no es así, los balances deberían apuntalar las cotizaciones.

P.: ¿Por qué tanta saña con Google, Facebook y Amazon? ¿Por qué la política dispara munición gruesa contra las criptomonedas y Libra, el proyecto de Facebook para incursionar en ese terreno?

G. G.: Por razones que pueden ser atendibles, desde problemas de competencia y adecuación de regulaciones, pero sobre todo porque pegar ahí da réditos y es gratis. En el caso de Trump, además, porque necesita un punching ball ahora que China goza de un recreo.

P.: ¿Qué hacemos entonces?

G.G.: Espere sentado que Powell cumpla lo prometido. No lo defraudará.

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