Economía

Diálogos de Wall Street

Un racconto actualizado de la actividad de los principales bancos centrales en un mano a mano con Gordon Gekko, desde Wall Street.

Periodista: Muy malos números de actividad en Europa y sobre todo en Alemania, donde la industria, según el índice PMI, se contrajo por segundo mes consecutivo en su peor desempeño de los últimos siete años. ¿Arranca la baja de tasas? ¿Sin esperar a la próxima reunión del BCE? ¿Hoy mismo?

Gordon Gekko: No creo que sea muy sensato transmitir una sensación de pánico. Se puede modificar el “guidance”, y comunicar una poda de tasas sin urgencia como escenario probable para el cónclave de septiembre.

P.: Los futuros de la tasa de referencia le asignan un 42% de chances a que se produzca un recorte de diez puntos base hoy. La tasa, que ya es negativa, bajaría a -0,50%.

G.G.: Le repito, no es lo más probable (tampoco lo es para los futuros). La prisa puede interpretarse como síntoma de pavura, y si fuera así, el tiro saldría por la culata. Draghi puede delinear una respuesta robusta sin necesidad de comenzar a ejecutarla de apuro. Y no será la baja de tasas sino la vuelta del QE, de la expansión cuantitativa, la munición de calibre. Me imagino que nos mostrará el arsenal, y cómo se piensa utilizar.

P.: ¿Y que lo ejecute su sucesora, Christine Lagarde?

G.G.: Eso es inevitable. La baja de tasas puede gatillarse antes de que ella asuma sus funciones, pero retomar la compra de bonos de largo plazo llevará más tiempo, quizás se comience recién el año próximo.

P.: No será el mejor estreno para Lagarde. Debut con bautismo de fuego.

G.G.: Draghi deja la mesa servida. Elegirá los cubiertos. Cargará con las críticas y objeciones, y no la abogada francesa.

P.: ¿Qué dirán los halcones?

G.G.: Francia luce más sólida que Alemania en la coyuntura actual. En esas condiciones cabe esperar que sean más tolerantes.

P.: La semana que viene es el turno de la Fed. El BCE servirá un aperitivo, como para ir aclimatándose.

G.G.: En ese sentido, ya pasó la bandeja con los saladitos. Corea del Sur, Indonesia, Ucrania, Sudáfrica dispararon rebajas de tasas en sus respectivos mercados. A cuenta, por supuesto, del relajamiento que telegrafiaron los bancos centrales principales.

P.: ¿Será una cruzada global para enfrentar, valga la paradoja, un “enfriamiento” global? El FMI disminuyó sus previsiones de crecimiento, y el rebalanceo por países fue generalizado.

G.G.: En efecto. La semana pasada, Jay Powell, el mandamás de la Fed, señaló que a la hora de tomar decisiones de política monetaria, la institución debía fijarse en lo que resolvían los demás bancos centrales. Aún la Fed que opera en el corazón del sistema monetario internacional.

P.: Un buen argumento, dada la movilización colectiva, para ir por una reducción de un cuarto de punto, y no de medio.

G.G.: Usted lo ha dicho.

P.: Después de trepar con los anuncios, la Bolsa prefiere desensillar y esperar hasta que la Fed se pronuncie. ¿Habrá que vender con la noticia, con la confirmación de la baja? Mucha gente dice que los mercados son demasiado ambiciosos y que se llevarán una decepción grande cuando comprueben que los planes de la Fed no incorporan más podas de tasas.

G.G.: La Fed debería sentirse hecha después de un ajuste de un cuarto de punto, si uno cree a pie juntillas en el famoso mapa de puntos. Pero esa no es la lectura correcta.

P.: ¿No lo es?

G.G.: Si la economía se debilita, gobernadores y presidentes de distrito pueden modificar sus preferencias. Van a hacerlo. Y con tasas que no se pudieron izar demasiado, el banco central querrá actuar más rápido.

P.: Hay quien asegura que la Fed le tiene pánico a la recesión.

G.G.: Querrá evitarla a toda costa. Seguro.

P.: Las tasas no se pueden bajar más de 2 puntos y medio sin antes llegar a cero. Y a la Fed nunca le gustaron las tasas negativas (por eso, a diferencia de Europa, nunca incurrió en ellas). Si el BCE tiene que apelar a más bajas de tasas y a revivir el QE (la compra de bonos), ¿qué nos hace pensar que la Fed no tenga que copiarle los pasos?

G.G.: Que la economía de EE.UU. todavía pisa bien. Pero ya se está discutiendo en la Fed, Mary Daly dixit, si en la caja de herramientas convencional no habrá que llevar también el inflador del QE. Por ahora, es debate intelectual. Dejará de serlo si la recesión asoma la nariz.

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