Economía

Diálogos de Wall Street

Jerome Powell tomó la medida que se consideraba más probable. Sin embargo, dejó disconformes en ambos costados. Según el especialista Gordon Gekko, "el libro de quejas rebalsa de firmas".

Periodista: La Fed hizo lo que todo el mundo consideraba como lo más probable. La baja de tasas de un cuarto de punto era el guiño implícito de Powell. Sin embargo, nadie quedó complacido.

Gordon Gekko: La Fed aflojó más. Dejará de achicar su balance. Mantendrá su cartera de activos a partir de comienzos de agosto. Y reinvertirá los cupones que cobre. Lo hará dos meses antes de lo planeado.

P.: El libro de quejas rebalsa de firmas. Que es poco, que no debió tocar la tasa. El tamaño de su balance, que supo ser un tema sensible, no entró en la discusión. Pero sí el mensaje de que se trata apenas de un ajuste de “mitad de ciclo”. La lectura es que el banco central está diciendo “toco (una vez) y me voy”.

  • G.: Es imposible agradar a todos. Y sería un disparate. Mejor así. Ya se irá acomodando la carga en el camino. El informe laboral, este viernes, debería comenzar a darle la razón a Powell y su clan.

P.: ¿Cree que la Fed está “hecha” con un recorte de un cuarto de punto? Después de todo, nunca dijo otra cosa. Fueron los mercados los que se aventuraron a apostar a dos o tres rebajas adicionales en los próximos doce meses. El mapa de puntos tenía agendado un único hachazo de un cuarto de punto. Como el que ya se produjo.

  • G.: Los mercados querían una confirmación oficial del derrotero bajista que describen sus expectativas. Aquí no hay inocentes. Powell y los demás oradores se cuidaron mucho de no tratar ese tema ríspido a lo largo de sus numerosas presentaciones recientes. No fue casual. Les venía muy bien. Sólo que se dice que el que calla, otorga.

P.: Está claro que el banco central no otorgó el vía libre a nuevas bajas de tasas.

  • G.: Así es. Pero tampoco ha dicho que no lo hará. Responderá a la información que vaya surgiendo de manera de “actuar apropiadamente para sostener la expansión”. Créame que no se hará el distraído.

P.: Hoy por hoy, el banco central no está convencido de que haya que aplicar nuevas bajas. Y los mercados, sí. Es un rumbo de colisión.

  • G.: El chispazo que estamos viendo en los mercados refleja ese choque de expectativas. Seguro. Pero esta es la misma Fed que seis semanas atrás sólo tenía a James Bullard a favor de tocar la tasa para abajo. Mire la votación actual: 8 miembros del comité aprobaron la reducción, y hubo sólo 2 disidentes que mantuvieron la postura de junio. Es una voluntad flexible, muy atenta a las sinuosidades de cada momento.

P.: Dos presidentes de distrito -Eric Rosengren y Esther George- ya nos habían avisado de que preferían esperar antes de actuar. Y cumplieron con su palabra.

  • G.: No hubo sorpresas. Powell dijo que la decisión tuvo un componente de póliza de seguro ante la profusión de “riesgos de caída”. La incertidumbre es muy espesa y cambiante. Queda claro que no hay un compromiso predatado, se resolverá paso a paso. Veremos qué se decide en septiembre.

P.: ¿Usted que cree?

  • G.: Que si no hay deterioro extra muy evidente, la Fed se cruzará de brazos.

P.: Dejará pasar la reunión sin tocar nada.

  • G.: Eso pienso. Ahora bien, si no se advierte tampoco una mejoría yo esperaría una segunda cuota de la póliza de seguro, otra baja de tasas similar, en octubre. Los mercados reaccionaron mal cuando Powell habló de corrección de “medio ciclo” pero es el mejor mensaje razonable que resulta compatible con una poda de tasas de interés. La economía está bien, no tiene por qué haber una recesión, la Fed descomprime la política monetaria como medida prudencial, y porque no tiene mucha experiencia en lidiar con los problemas que castigan a la economía del resto del mundo. ¿Qué es mejor? ¿Necesitar una aspirina o toda la farmacia?

P.: Que una expansión cumpla diez años y un mes la convierte en la más larga de la historia de los EE.UU., y que estemos a mitad de ciclo suena auspicioso.

  • G.: Entienda una sola cosa. Con tasas a 2,25% la política monetaria tiene mucha credibilidad a mitad de ciclo y muy poca, o casi nada, a fin de ciclo. Aunque agote su munición convencional y vuelva a comprar bonos. Por eso mismo la Fed no se va a dormir con una única baja de tasas a menos que vea que la situación sale de la zona de peligro.

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