Economía

Diálogos de Wall Street

¿Un regalo de Navidad en pleno agosto? Eso es lo que dice Trump y los mercados festejan. Hablamos con Gordon Gekko y nos explica de qué se trata.

Periodista: La guerra y la paz. ¡Qué diferencia que hace un gesto efectivo de distensión! El presidente Trump anuncia una demora en la implementación del arancel extra del 10% sobre importaciones chinas, y las acciones ensayan un rebote vibrante. Conste, además, que es una postergación parcial, que no alcanza a todo el universo de bienes a gravar.

Gordon Gekko: La Bolsa levantó entre el 1,5%, el S&P500, y el 2%, el Nasdaq. Y la tasa larga trepó casi 10 puntos base en el acto.

P.: De paso, se demuestra que la guerra comercial no es inocua, que nos cobra un peaje importante en término de expectativas.

G.G.: Una paz duradera sería la mejor contribución para salir del brete actual.

P.: El presidente señaló que la demora que autoriza es un regalo de Navidad para los consumidores.

G.G.: Los aranceles sobre celulares, laptops, monitores de computadoras y otros ítems muy populares recién comenzarán a regir a partir del 15 de diciembre en vez del 1o de septiembre. Es un regalo puntual.

P.: Pero las compras navideñas -esta temporada- podrán esquivar su impacto en precios. ¿No es un reconocimiento de que esta medida podría convertirse en un búmeran y dañar la imagen interna de Trump? Son artículos de peso para la gratificación del consumidor. Una cosa es gravar la importación de un insumo industrial -última versión del i-phone. La visibilidad es completamente diferente. Y es probable que el consumidor fanático de la tecnología y los productos de Apple no lo tome nada bien.

G.G.: Lo primero que salta a la vista es que el presidente reconoce que los aranceles no los paga China sino, al menos en parte, los consumidores. No es simplemente dinero que EE.UU. extrae de los bolsillos de los fabricantes en Beijing…

P.: Es el consumidor norteamericano quién aporta -pagando un precio más elevado- una buena tajada.

G.G.: Tal cual. Y cuando sustituye un producto chino gravado por otro similar de distinto origen -y que puede aumentar su precio por el encarecimiento de la competencia- ni siquiera se percibe una recaudación de aranceles.

P.: Los precios de las materias primas -un indicador del vigor esperado de la actividad mundial- subieron con fuerza cuando se conoció la noticia de la postergación. El crudo, por citar un ejemplo, se disparó 5% en alza. ¿Cree que podríamos estar ingresando en la antesala de una paz más duradera?

G.G.: Trump fue una aplanadora con su empuje beligerante. No parecía importarle nada. Ni China ni la Fed, ni empezar a gravar ítems sensibles. Ahora, ¡oh, sorpresa!, recapacita, ensaya un paso atrás.

P.: De manera unilateral, China no movió un dedo. Al menos eso es lo que se sabe. Más allá de alguna conversación telefónica que trascendió.

G.G.: Tal cual. Trump recula, y eso alienta las expectativas de una descompresión. Y de ahí el alza de las acciones, las tasas largas y los precios de los commodities. Es un resorte al que de repente se le libera presión. Pero así como Trump resolvió por su cuenta esta nueva situación, mañana vuelve a duplicar la apuesta. Nadie puede asegurar que este paso sea el primero para establecer otra tregua comercial (y tampoco negarlo, desde ya).

P.: Pero sugiere que al presidente su propia política puede apretarle el zapato. Y entonces se lo quita...

G.G.: Estoy de acuerdo. Alguien le habrá explicado que avanzar con los aranceles en esta lista de productos no era lo más conveniente para tener unas buenas festividades. La imagen presidencial está en una vitrina y un deterioro brusco puede significar un dolor de cabeza. Y, por lo visto, aceptó dejarlo para más adelante.

P.: Quiere decir que si las medidas que tomó arrojan malos resultados y los indicadores económicos lo comienzan a reflejar, también estará dispuesto a revisarlas.

G.G.: O si la Bolsa se deprime y precipita. Ya lo hemos dicho. En cierto sentido, cuanto peor, mejor. Si se deciden disparates y no se advierten sus consecuencias, la cosa puede complicarse sobremanera y la reacción venir cuando sea muy tarde. El golpe avisa. Y puede resultar desagradable pero si surge a tiempo también puede ser de gran utilidad.

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