Economía

Diálogos de Wall Street

La Fed difundió las minutas de su última reunión. Pregunta clave: quo vadis las tasas de interés? Responde Gordon Gekko, nuestro hombre en Wall St.

Periodista: Salieron las minutas. Las opiniones allí están divididas como pocas veces. Desde quienes abogan por no hacer nada hasta los que piden bajas más pronunciadas. Cercenar la tasa un cuarto de punto fue una decisión salomónica, pero, ¿piensa que se cerró la discusión? ¿Cree que la Fed podrá mantener esa única baja de tasas o que ya habrá mudado su posición?

Gordon Gekko: Dos votantes del comité de política preferían no hacer nada, los ocho restantes se inclinaron por el recorte de un cuarto de punto. Siete de ellos migraron del campo de los duros entre el mitin de junio y el de julio. Otros dos altos funcionarios plantearon una reducción de medio punto. Y no tuvieron apoyo (como en su momento, habíamos previsto).

P.: Pasó una eternidad desde la fecha del último encuentro (30 y 31 de julio).

G.G.: Seguro. Por empezar, el 1 de agosto, el presidente Trump dispuso la sorpresiva ampliación de aranceles –el 10% extra– sobre las importaciones chinas que no estaban gravadas…

P.: Y China disparó la represalia de dejar que su moneda se hundiera por debajo de los 7 yuanes por dólar. Estrenó el frente de batalla cambiario.

G.G.: Fue un disparo aislado, ni siquiera un tiroteo. Pero, sí, la situación se enturbió mucho en lo que va de agosto.

P.: Y la Fed recién se reunirá para tomar una decisión en septiembre. Da la impresión, si uno va leyendo las sucesivas minutas, reunión tras reunión, que la dirección de los acontecimientos apunta hacia nuevas flexibilizaciones. Por más que la Fed hable de un ajuste aislado de mitad de ciclo.

G.G.: Eso es fácil de corroborar. Las chances asignadas a otra reducción de tasas el mes que viene son cercanas al 100%. Y hay quienes apuntan a una dosis de medio punto.

P.: La curva de rendimientos –tomando el tramo más recalcitrante a la inversión (el ratio de 10 años a 2 años)– se dio vuelta por primera vez después del cónclave. Fue un aviso fugaz pero muy poderoso. La Bolsa se derrumbó 3% ese día. Hablar de recesión en los EE.UU. ya no es un delirio.

G.G.: Y hoy (por ayer) la curva volvió a invertirse.

P.: Es una luz roja intermitente…

G.G.: No es la única señal de una desaceleración inquietante. Y estoy seguro que también titila en el tablero de comando que la Fed monitorea con atención. De hecho, yo pensaba en julio que la institución iba a querer saltearse septiembre y volver a decidir una baja de tasas en octubre. Y ahora creo que deberán gatillar, sí o sí, el mes que viene.

P.: Otro cuarto de punto. ¿O más?

G.G.: Otro cuarto de punto. Con el mismo mensaje: la economía funciona bien (más allá de los riesgos que enfrenta), no estamos en el fin de ciclo, la maniobra es preventiva, y debe verse a manera de una póliza de seguro.

P.: Bob Shiller, el profesor de Yale que es además premio Nobel, criticó la medida de la Fed. Dijo que pudo haber producido el efecto contrario al deseado; lejos de tranquilizar, activó una sensación de alarma.

G.G.: La manera de neutralizar ese traspié –que se evidencia con la inversión posterior de la curva de bonos– era convalidando la expectativas de sucesivas bajas de tasas que los mercados tienen en mente. Pero la Fed tiene una munición convencional limitada. Y gastar mucho ahora puede calmar hoy y provocar alarma el día de mañana si la situación no se despeja. Y despejarla no depende solamente de la política monetaria. Hay otros factores en juego.

P.: ¿Cómo ser qué?

G.G.: Lo que hizo Trump. Quebró por su cuenta la tregua de Osaka y le dio otra vuelta de tuerca al conflicto comercial (sabiendo además que China iba a verse obligado a replicar).

P.: Hay muchas manos en el plato.

G.G.: La Fed busca cicatrizar las heridas, si Trump pone adrede el dedo en la llaga al día siguiente, y si China también tiene que demostrar que no se arredra, no le pidamos a la tasa de interés que produzca milagros.

P.: Son docenas de bancos centrales empujando todos para el mismo lado, no es solo la Fed.

G.G.: Si toma el valor de las Bolsas como un indicador de las expectativas, la pulseada no viene mal. La misma curva de bonos del Tesoro de EE.UU., que avisa del peligro de una recesión, nos dice que lo más probable es que la economía continúe creciendo al 2%. Eso sí, en un camino de cornisa.

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