Economía

Diálogos de Wall Street

Una bocanada de paz en el mundo alentó a los mercados. ¿Durará? Ningún problema se arregló, dice Gekko, pero vale la intención.

Periodista: No se precisa nada a excepción de calma. Y, por fin, la política mundial trae buenas noticias. En Hong Kong las autoridades anunciaron que retiran la polémica ley de extradición al continente que provocó dos semanas de masivas protestas en rebeldía. En Londres el frenesí de Boris Johnson por un brexit duro cayó derrotado con amplitud en el Parlamento. Y también llegan mejores augurios desde Irán tras las conversaciones con Francia. ¿Es una golondrina en pleno invierno o el propósito de búsqueda de una moderación más duradera?

Gordon Gekko: No es casualidad. China le baja los decibeles a la protesta. Deliberadamente. Y Johnson quiso imponer el brexit sin acuerdo ni red de seguridad, pero nunca mostró la estrategia concreta que tiene en mente, y sufrió un revés previsible. Fue una derrota exprés. Y le dio la espalda gente de su propio partido.

P.: El salto al vacío no tuvo quórum.

G.G.: Se lo quiso forzar. “Boris sabe cómo vencer”, dijo Trump. Pero no supo.

P.: El mundo está convulsionado, pero ¿no al extremo de promover políticas de tierra arrasada?

G.G.: En efecto. Ningún problema se arregló. Ni la rebelión en Hong Kong ni el brexit ni la discusión nuclear con Irán. Sin embargo, en los tres frentes se evitó un choque frontal.

P.: No se puede bajar la guardia, entonces.

G.G.: Tómese un respiro. Viene muy bien. Si la tesis es que la economía puede sobrevivir si dejamos de sacudirla, la moderación es bienvenida. Quizá el tiempo habilite salidas alternativas.

P.: Pero la paz no va a durar. Las disputas siguen en pie. No alcanza con que una parte se avenga a dar marcha atrás si la otra no se pone de acuerdo.

G.G.: Iremos a una elección general en Gran Bretaña el 15 de octubre. Ya se anotaron 100 mil personas para votar en 48 horas, que es más o menos el doble que el ritmo habitual en estas ocasiones. Y la mayoría son jóvenes. La votación no es garantía de que resuelva el intríngulis que dejó el referéndum de 2016 que consagró el mandato del brexit, sin aclarar sus términos específicos, pero podría ayudar. Un triunfo del partido laborista podría llevar a una nueva consulta popular.

P.: La ley de extradición enardeció a la población de Hong Kong que temió perder su régimen especial heredado de los británicos. Si el proyecto se cancela, ¿por qué continúan los reclamos?

G.G.: Porque las reivindicaciones son cinco, y resta satisfacer las otras cuatro. “Es demasiado poco, demasiado tarde”, dicen los voceros locales. Me imagino que la situación se va a descomprimir, pero el conflicto no cesa. De hecho, Xi Jinping advirtió en el partido comunista que los desafíos, y los riesgos, anidan no sólo en Hong Kong. También en Macao y Taiwán. Como mínimo, la vigilia continuará tensa.

P.: Las Bolsas repuntaron con las noticias. El crudo, inclusive, trepó 4%. ¿Alcanza con evitar una colisión frontal para que se asiente una mejoría de la actividad?

G.G.: Estamos pegando en el poste. El ISM manufacturero de agosto se contrajo. El informe Beige Book -que es un pantallazo más amplio de la situación económica en las distintas regiones de EE.UU.- señala que la expansión prosigue aunque a un ritmo “modesto”. Uno de los halcones de la Fed, Eric Rosengren, quien votó en contra de bajar las tasas en julio y probablemente se oponga de nuevo este mes, cita al libro beige como uno de sus argumentos. Más allá de las turbulencias y de un telón de fondo sombrío, dice, la nave va.

P.: Y la verdad es que la Fed igual bajará las tasas. Se opongan Rosengren y Esther George, los dos disidentes en la rotación, o no.

G.G.: Tal cual. Y el BCE aportará lo suyo. Y la nueva conducción -con Christine Lagarde al timón- no cambiará el rumbo. Fíjese que en China, el informe Caixin sorprendió con una leve alza, pese a todos los problemas. Y el Gabinete ya pidió un nuevo recorte de los coeficientes de encaje de la banca.

P.: Haya paz que el estímulo está en camino.

G.G.: Y que Trump se llame a sosiego. O que busque nuevo repertorio. Hoy se enfrascó en la batalla de los opiáceos, que allí hace falta su belicosidad.

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