Economía

Diálogos de Wall Street

El BCE se reúne este jueves. ¿Baja de tasas? ¿La vuelta del QE? Qué nos puede deparar Draghi & Cía., según la visión de Gordon Gekko.

Periodista: La semana próxima es el turno de la reunión de la Fed, pero este jueves Mario Draghi tendrá el protagonismo. ¿Qué nos servirá a modo de aperitivo? ¿Baja de tasas, cuando la refi está en cero? ¿Quizás el regreso a la compra de bonos en masa y la expansión cuantitativa (QE)?

Gordon Gekko: ¿O una decepción, dada la generosidad de las expectativas?

P.:¿Por qué lo dice? ¿Qué sabe?

G.G.: Nada que no se conozca. Los últimos días reaparecieron los halcones del BCE relativizando la relajación de la agenda en carpeta.

P.: En junio fue el propio Draghi el que prometió “usar todos los instrumentos que están en la caja de herramientas” del banco. Y la situación económica empeoró. ¿Por qué habría de retractarse?

G.G.: Hay posiciones y posiciones. Halcones y palomas. A Draghi nunca le tembló el pulso a la hora de aflojar la política monetaria cuando lo consideró necesario. Y se enfrentó a la cerrada oposición de los alemanes y los nórdicos.

P.: Y casi siempre tuvo razón.

G.G.: En efecto. Desde que dijo que haría todo lo que fuera preciso para salvar al euro en 2012 y terminó con la crisis de la deuda soberana.

P.: ¿Y por qué podría ocurrir una decepción?¿Piensa que querrá dejarle el manejo del asunto a quien lo sucederá al timón, Christine Lagarde?

G.G.: No es eso. Para nada. Draghi va a tomar todas las decisiones que haga falta hasta fines de octubre. No las va a posponer.

P.: Y de última que Lagarde, si no está de acuerdo, las revise bajo su responsabilidad.

G.G.: El BCE no es la Fed. Es más común que haya disidencias, y hasta bloques cuya composición es fácil de predecir averiguando apenas la nacionalidad de los miembros del Consejo. Aquí hay que convencer para vencer, pero el romano eso lo maneja bien. Nunca le resultó un obstáculo. No obstante, si el banco central considera que el estímulo que hay que inyectar no debe ser tan caudaloso como lo piensan los mercados, la decepción irá de suyo. El problema no son los nórdicos siempre tan reticentes, sino los mercados y su tendencia a pedir de más. ¿Volverá el QE a la cancha? Okey. ¿De qué estamos hablando? ¿Compras de bonos por 40 mil millones de euros al mes? ¿O 20 mil millones? No es lo mismo. ¿Y en caso afirmativo, más allá del monto, a partir de cuándo se retomarán las operaciones? ¿Ya en noviembre? ¿O el año próximo?

P.: Me queda claro que allí hay margen de sobra para la decepción. Pero estaba revisando cifras de Alemania, que -en esta coyuntura- luce más afectada que sus vecinos. Y son preocupantes. Producción industrial varios meses en caída; una demanda débil de bienes intermedios y de capital. Lo mismo puede decirse de la demanda de autos.

G.G.: Y sin visos de mejoría. Las nuevas órdenes que recibe la industria están cayendo, aunque a un ritmo menor que en julio, que fue el nivel mínimo en diez años.

P.: La guerra de comercio no les sienta bien.

G.G.: Cierto. Lo que más cae son las órdenes de compra del exterior.

P.: Si es así, y es así no sólo en Alemania o en Europa, ¿qué va a disuadir de actuar al BCE?

G.G.: Nada. Pero la pregunta es otra. ¿Ya está incorporado en los precios, o no? Toda la curva de bunds rinde por debajo de cero. Y hoy (por ayer) el bund de 30 años cotizó por primera vez a un rendimiento por arriba de cero.

P.: Usted no es el único que teme una desilusión tras el mitin. Hay quienes se curan en salud.

G.G.: Mejor así. Tenga en cuenta que la política fiscal podría volver a jugar en primera plana. Y eso varía país por país. El ministro de finanzas alemán ya abrió el paraguas. Si la economía escora hacia una recesión, el Gobierno lanzará un paquete fiscal de incentivos. Siendo así, el BCE puede moverse con menos prisa y más suavidad.

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