Economía

Diálogos de Wall Street

¿Volvió a arruinarse la relación con China? En la antesala de una nueva ronda de negociación hablamos con Gordon Gekko.

Periodista: Tanta expectativa por la nueva ronda de diálogo con China y antes de empezar todas las noticias, y trascendidos, dicen que ya fracasó.

Gordon Gekko: Trump es complicado. Pero su instinto es peor.

P.: Ambas partes –EE.UU. y China– le habían bajado los decibeles a la disputa. ¿Qué pasó? Washington puso en la lista negra a 28 compañías chinas por su participación en presuntas violaciones de los derechos humanos de la minoría uigur en Xinjiang. La delegación china le bajó el estatus a la visita, y la acortó a un par de días. ¿Se pudrió todo?

G.G.: No, porque el encuentro no se canceló.

P.: No lo descartaría.

G.G.: Si se realiza será un avance. Modesto, pero reabrirá la conversación.

P.: Las expectativas eran más ambiciosas. La Bolsa, medida por el Dow Jones Industrial, cae 300 puntos con la noticia.

G.G.: Hubiera caído el doble quizás sino era por la promesa de Jay Powell de reanudar la compra de activos con cargo al balance de la Fed.

P.: Una de cal, media de arena. No compensa. Si uno mira los indicadores de comercio, de producción industrial y de inversión –en todo el mundo– se van hundiendo de a poco y las decisiones de política monetaria –hay docenas de bancos central inyectando liquidez– no frenan el declive.

G.G.: Es bueno que lo diga. La decisión de Powell –volver a aumentar el tamaño de la cartera de activos de la Fed– no es una decisión de política monetaria en sí.

P.: Aunque sí es un aumento de la liquidez.

G.G.: Correcto.

P.: Powell fue muy insistente. Pidió no confundir. No es el regreso de la expansión cuantitativa. No está anunciando el QE4.

G.G.: Todavía no.

P.: ¿Cómo hay que entender la iniciativa? ¿Por qué antes comprar activos de largo plazo era QE y, de repente, ahora no lo es?

G.G.: La tasa de interés es el instrumento con el que la Fed está haciendo política monetaria hoy en día. Estamos pisando el terreno de la política convencional. El Banco Central quiere que la tasa de fed funds se ubique en el rango entre 1,75% y 2%. Y, oh sorpresa, la tasa de los pases (repos) se resiste y tiende a operar por encima.

P.: A pesar de que ya llevamos más de un par de semanas con operaciones diarias que suman liquidez extra.

G.G.: Y vamos a seguir, en principio, hasta noviembre.

P.: ¿Quedó chica la hoja de balance? ¿Es muy apretada y por eso la tasa de los pases no “entra” en el corsé de 1,75%-2%?

G.G.: Tal cual. Es un problema técnico, dice Powell. Hay que agrandar la cartera de bonos en poder de la Fed –y volcar la liquidez correspondiente– para que la tasa de repo vuelva al redil.

P.: Bastó con el anuncio para que cayera a 1,85%. ¿Estaría bien allí?

G.G.: El sistema en su conjunto tiene 1,7 billones de dólares de liquidez excedente. La Fed paga 1,80% a los bancos que tienen sobrantes. Uno esperaría que la tasa ronde por allí.

P.: No será una decisión de política monetaria pero el mercado se puso nervioso por la tortuosa relación con China y se calmó con las palabras de Powell.

G.G.: Porque el mensaje de la Fed es que permanece atenta. Siete veces dijo el chairman que la política será data-dependiente. Nos queda claro.

P.: O sea, que no le temblará el pulso para aplicar otra baja de tasas el 30 si la evidencia señala que es necesaria.

G.G.: Así es. Y creo que, en efecto, así será.

P.: Sobre todo si Trump sigue jugando con fuego. ¿Cómo interpretar esta idea novedosa de delistar a las compañías chinas que cotizan en EE.UU.?

G.G.: Usted no debe comerse todos los amagos que hace Trump. Pero tampoco puede darse el lujo de desconocerlas. Es, pues, una fábrica de incertidumbre. Piense cuando el caballito de batalla era Corea del Norte. ¿En que terminó ese entuerto? Está en la nada, pero no terminó. Pudiera resurgir punzante. Nunca se sabe. Y como Trump tapa un escándalo con otro, quizás esto no sea más que una cortina de humo para diluir el probable “impeachment”. Y, si es así, lo de China puede llegar perfectamente a buen puerto. Por eso importa que la reunión no se cancele.

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