Economía

Diálogos de Wall Street

La Fed bajó las tasas y cerró el marcador. Con Gordon Gekko analizamos los entretelones de la decisión. ¿Cómo lo tomaron los mercados?

Periodista: La Fed bajó las tasas -por tercera vez en el año- y se retira a cuarteles de invierno. Y es muy difícil que la hagan salir de allí, ¿o no?

Gordon Gekko: Es el mensaje (resumido) de Jay Powell.

P.: Previsible. Lo que no lucía tan claro era la reacción de los mercados. Y lo tomaron muy bien.

G. G.: Para Powell la recepción de sus mensajes es una mesa de examen.

P.: Esta vez aprobó, no como cuando tuvo que explicar la reducción de la hoja de balance.

G. G.: O ahora mismo cuando la agranda y dice que no es una política de expansión cuantitativa, que no es un QE, y tiene toda la razón, pero nadie le cree.

P.: La Fed vuelve a tomar la postura de halcón, es más “hawkish”, y sin embargo, los mercados lo aceptan.

G. G.: Mírelo así: es un banco central que hizo su trabajo, un ajuste y rebaja de tasas de mitad de ciclo, despejó la obstrucción a tiempo, y que guarda sus herramientas porque la economía está mejor. Pero no tiene nada de agresiva. Powell se ocupó de aclararlo: tendría que subir mucho la inflación para que la entidad se decidiera por un alza de tasas. Repase los números: el techo de fed funds era un 2,5% cuando comenzó a intervenir y se retira dejándolo en 1,75%. Al decir del chairman, el tenor actual de la política es levemente relajado.

P.: ¿Qué dijo del problema de los repos (pases)? Con tasas que osaron ubicarse por encima del rango deseado por la Fed mal puede hablarse de relax.

G. G.: Sostuvo que la liquidez del sistema es amplia, pero que están trabajando para que se distribuya con mayor flexibilidad. Usted sabe, la Fed va a sumar 60 mil millones de dólares de inyección extra por mes con esa finalidad.

P.: ¿No hay un problema crediticio?

G. G.: No. Lo cual es compatible con la intención de congelar las tasas. Es un problema funcional, de diseño. Si usted quiere, de incentivos, que hace que la liquidez sobrante no se arbitre con la fluidez esperable.

P.: En la reunión anterior, la decisión se tomó con tres disidencias. ¿Qué pasó esta vez?

G. G.: La votación se resolvió 8 a 2. Tenaces, se mantienen las disidencias de Esther George y de Eric Rosengren (como a lo largo de todo el año).

P.: Son los que no quieren que haya reducción de tasas de interés.

G. G.: Correcto. No lo quisieron nunca y esta es, pues, su tercera derrota. No obstante, hay que hacer una salvedad. No querían podar las tasas cuando estaban en 2,50% pero no demandan volver allí.

P.: ¿Cómo es eso?

G. G.: Votaron en contra de mocharlas de 2% a 1,75%, querían conservar el techo en 2%. O sea que implícitamente rechazan una baja en la reunión en que se concede pero la aceptan en el siguiente mitin.

P.: Es como una aprobación rezagada. ¿Y qué pasó con el tercero en discordia? James Bullard, de la Fed de St. Louis, quería un recorte de medio punto.

G. G.: Con este cuarto de punto de rebaja de hoy, consiguió el medio que procuraba. Santo remedio.

P.: Se acabó lo que se daba; la Fed cierra con llave, sí, pero ¿hasta cuándo? El PBI del tercer trimestre creció el 1,9%, pero la inversión de las empresas se desplomó el 3%. En estructuras, 15%. En equipos, 3,8%. Mientras la Bolsa está en los récords, la realidad es más áspera.

G. G.: Powell & Co. no lo ignoran. Tendría que haber nueva información que señale un cambio adverso “material” para que revisen su postura.

P.: El consumidor estadounidense es el sostén de la expansión. Su confianza se resintió en octubre, y bajó al menor nivel desde junio.

G. G.: Si la Fed atisba riesgos de recesión no lo dudará. Hoy por hoy, está hecha. Y conforme. Sobre todo, vistas las señales de distensión comercial.

P.: ¿Volverá al ruedo el año que viene? ¿Qué dicen los futuros?

G. G.: Ven una chance de baja de tasas en tres para marzo y abril que trepa a 50% hacia fin de 2020.

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