Edición Impresa Libre

DNU: Macri desprecia a Congreso tras siesta pedida por oficialismo

Un desordenado proyecto fue impulsado por el Frente Renovador en 2016. Cambiemos acompañó. Senado tardó dos años en modificarlo. En los últimos seis meses, el Gobierno no forzó su definición en la Cámara baja. Tampoco lo ubicó en las sesiones extraordinarias de diciembre pasado.

Mauricio Macri anunció ayer un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para activar el régimen de extinción de dominio, que tiene como objetivo principal la recuperación de bienes provenientes del narcotráfico, trata de personas y corrupción, entre otros delitos. La decisión presidencial, además del movimiento pícaro y electoral de Casa Rosada, blanqueó el desprecio del jefe de Estado y de Casa Rosada hacia el Congreso, situación que con otros condimentos explotó a diestra y siniestra Cristina de Kirchner, quien incluso contó con mayoría propia durante varios años. Veamos:

Un desordenado proyecto fue impulsado en 2016 por el Frente Renovador, que entonces tenía en sus filas de Diputados a Sergio Massa. Tras algunos aportes de Cambiemos, la iniciativa se votó a mitad de ese año. Ni bien aterrizó en el Senado, el PJ dinamitó el texto y lo cambió de manera absoluta en un dictamen -también con aval del oficialismo- que perdió estado parlamentario tras el recambio legislativo de fines de 2017. El año pasado, y tras varias idas y vueltas, el justicialismo votó junto al kirchnerismo un nuevo despacho que no fue acompañado por el macrismo.

En Diputados recibieron el proyecto modificado, lo cual dejaba dos opciones: avalar el del Senado o insistir con la versión original. Al tener tantas indefiniciones y ninguna señal desde Casa Rosada, las comisiones no se reunieron por este asunto y la iniciativa entró, de nuevo, en una larga siesta.

Bajo ese delirante trajín que regaló el Congreso como antecedente, Macri apuró el DNU. Sin embargo, las modificaciones que le dio el Senado en 2018 al proyecto le dieron un año más de vida parlamentaria a la iniciativa, es decir, aún seguía habilitada para su tratamiento durante 2019.

La argumentación de la presunta necesidad y urgencia de este asunto tropieza con los movimientos del propio oficialismo, que utilizó este tema desde su nacimiento -con sobrados fundamentos- para criticar a la oposición cristinista y peronista, y estiró esa situación durante casi tres años. Los errores garrafales del texto en Diputados -que Cambiemos votó- y las modificaciones poco convincentes del Senado -que el macrismo no aceptó- dejaron a la extinción de dominio en un limbo de difícil solución, aunque todavía con trámite parlamentario vigente.

El demorado debate sobre financiamiento político o contra los violentos del fútbol no pueden ser activados por DNU por tratarse de cuestiones penales o electorales, respectivamente. Para el Ejecutivo, el proyecto de extinción de dominio se ubicará sólo en el área de la Justicia civil y por ello se dio luz verde a la movida que anunció ayer Macri, que genera polémica (ver página 11).

Desde la oposición comenzaron a preguntarse cuál es la intención real del Ejecutivo de convocar a extraordinarias en febrero o de querer sesionar durante un complejo año electoral. Por caso, a la extinción de dominio se le sumó en las últimas horas otro decreto sobre las frecuencias de Arsat, que estaban incluidas en la ley corta de telecomunicaciones. Ese proyecto lo votó el año pasado el Senado -tras infinidad de dudas del legislador Federico Pinedo y del actual vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, que se colgaron la “rosca” del proyecto al hombro- y Diputados no lo quiso analizar por problemas con el peronismo, pero el trámite parlamentario también sigue vigente.

A partir de la publicación del DNU, el Gobierno tendrá más pro que contras. No importa si la comisión bicameral de trámite legislativo dictamina de manera negativa, sino que ambas cámaras lo rechacen vía mayoría simple, algo difícil y que nunca ocurrió. Cambiemos jugará gratis y se sentará a mirar cómo discuten massistas -en Diputados- y peronistas -en ambas cámaras- para no quedar pegados al cristichavismo en caso de discusión del tema en algún recinto. Un problema que aparece debajo de la alfombra es el precio que pondrán estos bloque para las próximas sesiones -extraordinarias u ordinarias- si es que en algún momento ocurren.

Desde el ultrakirchnerismo de la Cámara baja su jefe, Agustín Rossi, le dijo a Macri que “deje de vender humo”. En tanto, la miembro fundacional de Cambiemos y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, celebró. Hace poco más de dos años atrás, “Lilita” denostó la entonces intención del Ejecutivo de apurar por DNU la reforma del cálculo de actualización de las jubilaciones. En aquella ocasión, la diputada bajó vía Twitter la fuerte presión que ejerció contra Macri la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario