Espectáculos

Doctor Sueño, y a veces somnífero

Sin Stanley Kubrick, Jack Nicholson, Shelley Duvall, la fotografía de John Alcott o la música de Wendy Carlos, una secuela de “El resplandor” no parece la idea más alentadora, pero el fan de Stephen King aceptará el riesgo. Después de todo, esto es sólo una variante de vampiros modernos sazonados con personajes y situaciones de “The Shining”. El problema es que, leyendo la novela de 2004, uno puede imaginar un resurrecto Jack Torrance, mientras que en la pantalla sólo hay una sensación de que falta Jack Nicholson. Por eso, esta “Doctor Sueño” mejora cuando no intenta tomar prestado elementos del clásico de 1980, porque cada vez que lo hace no le da la talla.

Además, sobran unos 40 minutos de metraje obvio, fiel al título en su eficacia somnífera. La mayor epidemia de bostezos recrudece en los primeros actos, lo que vuelve todo el asunto cuesta arriba. La sórdida existencia de un intoxicado Ewan McGregor, el tipo patético en que se transformó el niño que recorría los pasillos del Overlook Hotel, asusta sólo por aburrida. Por suerte el asunto levanta vuelo gracias a la aparición de una niña “resplandeciente”, la talentosa debutante Kilyegh Curran, heroína que se enfrenta al clan de devoradores de espíritus “brillantes” liderados por la caricaturesca pero muy sexy Rebecca Ferguson. Desde ya, hay un gran final en el hotel más famoso del cine de terror, y no está del todo mal. Y tal vez provoque que los milennials (re)descubran a Kubrick.

Diego Curubeto

“Doctor Sueño” (“Doctor Sleep”, EE.UU., 2019). Dir.: M. Flanagan. Int.: E. McGregor, R. Ferguson, K. Curran.

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