Economía

Dólar fijo: la opción para recuperar la economía

La semana pasada el Gobierno respondió al terremoto con medidas desacertadas. Dado el horizonte de tiempo, la opción contundente para estabilizar la economía y precios es fijar el tipo de cambio. El precio en dólares del peso. Los que descrean, pueden comprar dólares con los pesos necesarios. BCRA tiene los dólares para respaldar la promesa. Los precios en pesos se estabilizarían y la capacidad de compra crecería marcadamente.

Mantener a flote la situación agujerando el bote, como hicieron la última semana, no es el camino. Cuando el peso pierde súbitamente valor, los negocios se detienen, enseñan las Sagradas Escrituras con la Torre de Babel, cuya gente estaba erigiendo una torre que llegaría hasta el cielo. El castigo divino fue que hablaran de golpe idiomas distintos. No pudiendo entenderse, comunicarse entre sí, la construcción de la Torre cesó, a pesar de haber tenido todos los recursos necesarios para ello. Algunos economistas aún no lo entienden. ¿Cómo no pudieron hacer la torre si tenían todos los medios para edificarla? El problema es que sin una regla, un idioma común para comunicarse y coordinar actividades todos los medios carecen de valor. Sin comunicación ni precios no existen los recursos.

En la Argentina, la unidad para medir valores es el dólar. El peso suele utilizarse cuando mantiene una relación estable con el dólar, la unidad de cuenta, el metro de las transacciones. Pero cuando el valor del peso es incierto, parte de los vendedores no los acepta. Nos quedamos sin precios. Una sociedad sin precios cae en la pobreza mayor. Peor aún, cuando el peso se deprecia súbitamente, la gente compra mas dólares para preservar su patrimonio y subsistencia. Y deja de adquirir otros bienes. Se frenan las actividades productivas. Y el peso pierde aún mas valor.

Por eso, la primera prioridad de las autoridades debiera ser mantener el valor del peso, vendiendo la cantidad de dólares que los argentinos quieran comprar. El BCRA tiene los dólares suficientes para cambiarlos por los pesos que puedan ofrecerle.

Estamos en emergencia en un mundo amenazado con incertidumbre y retracción. Unos 15 billones (millones de millones) de dólares en bonos de los gobiernos, una cuarta parte del mercado, ofrecen rendimientos negativos. Cobran para recibir dinero, algo considerado imposible por los economistas hasta hace poco tiempo, confirmando gravedad de la coyuntura. Prudencia no significa inacción, si no hacer lo necesario. Y nada es tan urgente que restaurar estabilidad al valor del peso, medido en dólares.

(*) Consejo Académico Fundación Libertad y Progreso

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