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Dólar: solo con lo que traiga Caputo no va a alcanzar

Las últimas turbulencias cambiarias reavivaron varios debates más allá del valor nominal que alcanzó el dólar. Algunos descuentan que el estrés cambiario se sofocará con las divisas que traerá el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo. Pero la existencia de los déficits gemelos (fiscal y de la cuenta corriente) implica un serio desafío, no solo por la magnitud alcanzada sino por la rapidez con que llegaron a dichos niveles.

Ocurre que las necesidades de financiamiento del sector público nacional rondan aproximadamente los u$s30.000 millones este año. De modo que las colocaciones de deuda de Finanzas solo permiten cubrir el bache fiscal. Pero el mercado cambiario tiene una dinámica propia, lo que finalmente termina viéndose reflejado en el resultado de la cuenta corriente del balance de pagos. En tal sentido, al analizar la cuenta corriente,no por el devengado sino por el flujo de caja del mercado de cambios se observa que en la era Macri hubo un déficit de u$s3.600 millones en 2016 que el año pasado trepó a u$s10.400 millones, según cálculos de MacroView. Este déficit fue cubierto por el superávit de la cuenta capital de u$s6.100 millones y u$s9.200 millones respectivamente (la diferencia se traduce en la variación de las reservas de +u$s2.500 millones y -u$s1.100 millones).

Antes de sumergirnos en el tema más interesante, la cuenta capital, cabe señalar que el devenir de los componentes de la cuenta corriente, según MacroView, proyecta para el 2018 un déficit mínimo de u$s15.000 millones. Esto se explica por que el balance comercial arrojaría un saldo entre neutro y negativo, por su parte el giro de utilidades y dividendos se mantendrá en los niveles actuales (u$s2.000 millones) al igual que el pago de intereses (u$s2.500 millones), mientras que por servicios seguirá el elevado rojo, sobre todo, por turismo, en torno a los u$s8.500 millones. Ahora bien, a la salida de u$s15.000 millones, mínimo vía la cuenta corriente, además hay que sumarle los más de u$s20.000 millones que tienen como destino atesoramiento del sector privado. Porque a pesar del advenimiento de Cambiemos y sus triunfos electorales, la gente sigue demandando más de u$s1.500 millones mensuales promedio.

Tenemos entonces que para cubrir el déficit de la cuenta corriente, la cuenta capital debe contemplar además un egreso por atesoramiento de u$s20.000 millones. Por lo que el sector privado debe ingresar más de u$s30.000 millones este año. Eso fue precisamente lo que vino ocurriendo en los dos últimos años. En 2016 el sector privado trajo u$s12.400 millones (2.500 M por IED, 9.000 M deuda y el resto portafolio) mientras que el sector público (las provincias) y por el blanqueo aportó u$s10.600 millones, mientras que los bancos sacaron u$s600 millones. El año pasado se dio algo similar: los privados trajeron u$s22.000 millones (2.300 M de IED, 7.800 M de deuda, y 11.700 M de portafolio). El sector público aportó u$s5.100 millones, principalmente de colocaciones de las provincias, mientras que los bancos ingresaron u$s4.500 millones.

O sea, mejor que los privados sigan trayendo dólares, para el bien del mercado y la pax cambiaria, porque sino todo se complicará aún más. Claro que el BCRA tiene un buen poder de fuego (u$s61.000 millones de reservas) pero no hay para todos. Es decir, o sirven para frenar movimientos "disruptivos" del mercado cambiario, satisfacer la demanda de importadores y de atesoramiento y otras demandas, o para eventuales corridas contra las Lebac.

Por eso los u$s30.000 millones que debe traer Luis Caputo solo satisfacen una parte. La otra, está en manos del humor de los privados. Además, este año no se vislumbra que las provincias coloquen tanta deuda ni los bancos traigan tanto. De modo que si los privados están más amarretes, el Tesoro deberá pensar en vender las divisas que tenga atesoradas. Porque para todos, no hay.

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