Espectáculos

Dos films sobre mujeres (que podían dar para más)

Coinciden en estrenarse dos películas algo irregulares sobre mujeres en crisis. Verdadera rareza, “La sequía”, de Martín Jáuregui, expone en forma simbólica la fuga hacia la nada de una actriz televisiva harta de su vida, su imagen y sus relaciones, que al parecer la han estafado. Representando esa fuga, Emilia Attias se hunde con sus tacones en el desierto catamarqueño, como Marlene Dietrich en la arena de “Marruecos”. Pero en vez de Gary Cooper la tentación tiene la figura de Adriana Salonia, como una suerte de otro yo rápido para proponer frivolidades, negocios y maldades mediáticas. Breve, con alma de cortometraje experimental, este trabajo tiene, eso sí, el destacable mérito de ser el primero enteramente filmado con energía solar. Director de fotografía, Diego Gachassin, experto en rodar en sequedades (recuérdese el hermoso documental “Los sentidos”, de Marcelo Burd, que filmó en Olacapato, allá en lo más alto y desolado de la Puna Salteña).

También el personaje de Paola Barrientos en “La afinadora de árboles” se muestra fastidiada con los reclamos de la fama y la carrera como ilustradora de cuentos infantiles de nivel internacional. Con un marido que le banca todo (¿será que algo oculta?), la mujer se instala con toda su familia en una regia casona de amplios ventanales, rodeada de vegetación. Pero no la envuelve la inspiración, sino la cargosa insistencia de un novio de juventud, y la paciencia del cura del lugar, que la acepta como torpe colaboradora del comedor para chicos necesitados de estímulos. Cuando ella, después de una serie de antojos e incertidumbres, brinde a esos chicos la posibilidad de expresarse artísticamente, la película cobrará bríos y terminará de forma encantadora. Lástima que esto suceda recién en los últimos minutos de proyección. Autora, Natalia Smirnoff, la misma de “Rompecabezas” y “El cerrajero”.

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