Opiniones

Dos palabras claves para la Argentina de hoy: sentido común

La situación actual requiere de un sentido común sin precedentes por parte de los actores centrales. Como inversores, sólo podemos manejar nuestro propio sentido de la racionalidad en pos de proteger nuestro capital y detectar el momento justo para actuar.

¿Acaso lo del domingo pasado fue un Cisne Negro? Yo creo que sí. Fue un evento totalmente inesperado para todos los agentes económicos, políticos y sociales de la Argentina. No hay dudas.

No me refiero a la victoria de la fórmula Fernández-Fernández, ya que había una posibilidad cierta de que ocurriera, sino a la magnitud del triunfo. Ni el más optimista de los opositores al actual Gobierno hubiera pensado semejante diferencia de votos entre los dos candidatos más votados.

Y a raíz de la dramática situación financiera que sobrevino el lunes y el martes, evidentemente tomó por sorpresa a una parte no menor del mundo inversor.

Con el dólar subiendo en la semana más de un 20%, el riesgo país casi duplicando el valor del viernes pasado y un Merval que cayó cerca de 50% en la semana, la situación económica quedó al borde del precipicio.

Desde este humilde lugar, es necesario llamar al sentido común de todos los actores involucrados, de manera tal que haya un control de los daños para evitar un colapso total.

En lo político, debe primar la gobernabilidad. El Gobierno tiene que entender que es vital garantizar la estabilidad financiera en pos de evitar un detrimento mayor en el plano económico. El 10 de diciembre de 2019 quedará extremadamente lejano si no se consigue anclar las expectativas sobre el principal precio de nuestra economía: el dólar.

Sin previsibilidad en él, el sistema de precios de toda la economía colapsará y, con ello, la situación social podría ser un condicionante determinante.

Para ello, también se necesita sentido común en la oposición. Sentarse en una mesa de diálogo y proponer constructivamente medidas de contención es un acto de responsabilidad y madurez que requiere dejar el ego de lado.

En este sentido, estos requisitos parecen ser algo utópicos considerando la mezquina historia de nuestra dirigencia política en situaciones críticas como las actuales. Sin embargo, siempre hay un espacio para el factor sorpresa positivo que pudiera ser el puntapié inicial de una construcción de un país predecible con consensos lógicos para sacar a la Argentina de su dolorosa decadencia.

En el ámbito bursátil, el inversor también requiere de sentido común. La pendular historia de la economía argentina encuentra su correlato en un colapso bursátil sin precedentes, solo comparado con la gran caída del mercado en 2001-2002 y la crisis global de 2008.

Por ese entonces, los bonos cotizaban con paridades de default y rendimientos bien instalados por encima del 50% anual en dólares, tal como vimos durante los primeros días de la semana que dejamos atrás.

Mientras que en el colapso de la convertibilidad la historia no terminó nada bien para los bonistas, con pérdidas siderales y una reestructuración que tardó cuatro años en implementarse, en el 2009 fue una gran oportunidad de inversión que dio marcadas alegrías a los inversores gracias a los “pagadores seriales” que gobernaron hasta 2015.

La sensación es que precios como los vistos a comienzos de la semana pueden ser una gran oportunidad, aunque el riesgo es extremo. Sólo los inversores tolerantes a ese riesgo deberían contemplar estas oportunidades en el actual contexto.

Finalmente, en el ámbito de las acciones es donde existen las más atractivas alternativas, ya que los precios actuales reflejan una parte muy pequeña del valor de las cotizantes. Aún en el caso más asfixiante de la economía que viene, el descuento es significativo, con papeles cotizan a menos de la mitad de su valor libro.

Aplicando el sentido común, la historia muestra que un Merval en torno a u$s 300 / u$s 350 es un punto de entrada interesante y con amplio margen de seguridad para una inversión de largo plazo (años). Hoy estamos con un mercado oscilando u$s 552, cuando el viernes previo a las PASO nos encontraba con un mercado de u$s 975.

Como se observa, la situación actual requiere de un sentido común sin precedentes por parte de los actores centrales. Como inversores, sólo podemos manejar nuestro propio sentido de la racionalidad en pos de proteger nuestro capital y detectar el momento justo para actuar en materia bursátil. Si nuestra dirigencia no está a la altura, al menos usted intente estarle para proteger su capital.

(*) Economista de Inversor Global. Especialista en Mercados de Capitales.

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