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Dos propuestas modernas para animarse a los restaurantes en hoteles

Descontracturados y creativos, Uco ofrece desde happy hours de vino por copa a brunchs con desayuno irlandés. Mientras que Patio *378 invita a escapar del bullicio de la avenida Corrientes con preparaciones superadoras a precios no prohibitivos.

A la hora de elegir dónde comer, no son muchos los que consideran a los restaurantes de hoteles como una primera opción. Tal vez porque se los supone “de etiqueta”, con precios imposibles o con menús que no salen de los clásicos tres pasos. Pero vale la pena erradicar mitos y animarse, ya que hay locales que ofrecen desde brunchs hasta happy hours de vinos por copa. O bien espacios que invitan a escapar del bullicio para disfrutar de preparaciones originales con productos de calidad, a costos posibles. Aquí dos opciones que se adaptan a los requerimientos de cada comensal con la misma diligencia con que se satisfacen las necesidades de un huésped.

Uco: menús para armar o compartir acompañados del vino perfecto

Respeto por la materia prima y maridajes infalibles hacen que Uco, ubicado en la planta baja del Fierro Hotel, en Palermo Hollywood, se destaque entre los restaurantes emplazados en hospedajes. Su renovada carta de invierno puede acompañarse con 300 etiquetas de vinos argentinos –muchos de bodegas boutique- elegidos por el equipo de sommeliers. Y además de sus clásicos para compartir, la carta de primavera sumará medias porciones y “platitos”.

Así lo anticipó su jefe de cocina Francisco García, quien estuvo en el establecimiento desde que el lugar llevaba el nombre de su anterior chef, Hernán Gipponi. Ahora, bajo la gestión del irlandés Edward Holloway y Sebastián Cardamoni, Uco elige estar más lejos de los nombres propios y adoptar la premisa de respetar los productos e incluirlos en platos en distintas preparaciones y texturas. Un ejemplo es la burrata con remolacha, en la que se aprecia a la hortaliza dulce reversionada más de una vez. Otra entrada que se destaca es el chupe de langostino y calamar con choclo, papa, huevos de codorniz y queso provolone, que los camareros finalizan en mesa al verter el caldo en el plato hondo.

UCO

Vale la pena mencionar que la carne roja puede variar entre distintos cortes y se sirve con adoquín de papa y romesco. Asimismo cambia la pesca blanca, siempre acompañada con pak choi, hinojo y alioli de lima. Pero también la pasta se rellena con vegetales de estación.

Si bien la burrata se volvió un best seller en poco tiempo, los platos emblema de Uco son aún las suculentas opciones para compartir: la paleta de cordero, que viene con guarnición de papines y vegetales asados, el arroz negro con pesca blanca, langostino y calamarete y el T-Bone de un kilo.

Pero sin duda, uno de los regresos más esperados de este invierno fue el del brunch de los domingos, que además de café, jugo, patisserie, yogur con frutos rojos y porchetta casera incluye entre sus principales al llenador desayuno irlandés -morcilla, salchicha irlandesa, una rodaja de tomate sellada a la plancha, huevo frito, carré de cerdo curado al estilo panceta y baked bins (porotos en salsa de tomate)- un risotto de temporada o huevos orgánicos con espinaca y salmón ahumado. A modo de cierre, se sirve un tiramisú clásico y una copa de espumante.

Por su amplia carta de coctelería y su happy hour de vino por copa entre las 17.30 y 19.30, Uco se convierte en una experiencia versátil, casi a la medida de cada comensal. “Queremos salir de la formalidad de los tres pasos de entrada, plato principal y postre. También dejamos de ofrecer un menú degustación de siete pasos que nosotros elegíamos. La gastronomía está yendo para otra parte y avanzaremos hacia los platos de tres bocados para que cada persona pueda armar su propio menú”, concluyó García.

Pulpo

Patio #378: un refugio gourmet en calle Corrientes, con menús para todos

Entre el bullicio de los teatros y el tránsito, cuesta imaginar que en el lobby del Novotel se emplace un “imprescindible gastronómico” por fuera de las pizzerías. Se trata de Patio #378, un restaurante de alta cocina que bien podría ser el mejor alumno si se habla de resolver la ecuación precio calidad.

El ingenio de los platos elaborados por el chef Mauro Campos sorprende y el menú emplazado en una tablet da fuertes pistas a la hora de elegir, ya que las fotografías son un retrato fiel de los platos cuando llegan a la mesa.

“El hilo conductor de mis preparaciones es la estacionalidad. Siempre antes de sentarme a escribir y dibujar los platos, veo con nuestros productores locales lo que trae la temporada. Hoy el 100% de los vegetales que incorporamos son orgánicos, lo que nos hace crecer en sabores, aromas y texturas”, señaló Campos sobre la nueva carta de invierno, que le rinde homenaje a la vida bohemia y cultural de la avenida Corrientes con los nombres de cada opción.

Son ejemplos de estas denominaciones sus postres “Árbol verde” un Créme brûlée de matcha, con crocante de tapioca y sablée de almendras con sorbet de vainilla, así como también el flan “La Ternura”, hecho de leche condensada, con espuma de vainilla y helado de dulce de leche.

Los pescados y los mariscos tienen fuerte protagonismo en la carta. Entre ellos se puede optar por “La niña y el mar”, un pulpo frito con garbanzos provenzal, cedrón y esferificación de yogur. Se incorporó además trucha de Bariloche y surubí de Misiones, este último servido con gnocchi de colores en manteca de hierbas, tomates y zucchini en conserva.

Chef

Entre las carnes, se destacan las preparaciones con cortes no tradicionales, como un equilibrado carré de ciervo en croüte, con emulsión de boniato y vainilla, repollo crespo y manzana ácida. Y originales preparaciones en achuras como la molleja, que se sirve con hinojo agridulce, sfogliatella de papa y salsa de tomate fresco.

Las pastas también son un ejemplo de ingenio. Es el caso del ravioli de mejillones y wacamé, con huevas, puré de palta y merengue negro. Pero también está su opción vegetariana llamada “Tres”, que consiste en canelones de kale, rellenos de queso pheta y avellanas, acompañado de fondue y pesto.

Si se toma en cuenta que la carta considera las nuevas necesidades alimentarias y que, sin resignar creatividad, avanza también a platos con productos sin gluten o lactosa, este “patio” en el medio del cemento podría volverse el refugio favorito de muchos, a una puerta de vidrio de distancia.

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