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Dr. Alonso: "Hay que ampliar patologías"

El doctor Jorge Alonso es muy conocido en la órbita de la fitomedicina a nivel latinoamericano. Y también por su labor docente en uno de los centros de estudios superiores más destacados de Argentina, donde prolonga sus conocimientos para las nuevas generaciones de especialistas.

Su experiencia con la fitomedicina dentro en Argentina explica cómo su claridad en el asunto del cannabis le permite comunicar los recovecos de un camino burocrático que debe ser apuntalado siempre por el conocimiento especializado y la experiencia de la ciencia.

Hoy es uno de los actores más relevantes de la industria del cannabis en Argentina y se encuentra en constante interacción con diversas instituciones y actores, además de generar transferencia de conocimientos mediante exposiciones y charlas en todo el continente latino.

El experto fue consultado sobre los impactos del desarrollo del cannabis medicinal en nuestro país. Y su respuesta fue la siguiente:

“A partir de la ley 27.350 que autorizó en Argentina la investigación y desarrollo local de productos en base a cannabis medicinal en (por ahora) muy definidos trastornos neurológicos, fue posible salir del oscurantismo que había en esta temática y dar un marco legal a los pacientes para obtener de fuentes confiables los productos que se comercializan hasta ahora de manera clandestina y que, en la mayoría de los casos, son de dudoso origen. Lamentablemente, los trámites para obtener legalmente el aceite de cannabis importado siguen siendo muy engorrosos y caros, haciendo que muchos desistan del pedido formal, y sigan recurriendo a las vías clandestinas.

“Un relevamiento reciente hecho en la Universidad de Rosario arrojó que la gran mayoría de los productos que se expenden en circuitos marginales no contiene las cantidades adecuadas de cannabidiol (principio activo relevante del aceite de cannabis) y por otro lado, excedían largamente los mínimos permitidos internacionalmente del compuesto psicoactivo THC. El hecho que estos productos se estén dando a los niños genera un grave peligro a la salud pública.

Respecto de los inconvenientes que enfrenta la industria del cannabis para su desarrollo y las acciones pendientes, el doctor Alonso expresó:

“Muchas provincias argentinas han adherido a la ley 27.350 y sucedáneas, con el fin de poder ofrecer productos confiables a la población. No obstante, el trámite para ellas no es sencillo ya que se requiere de la intervención de varios organismos en diferentes etapas: Ministerio de Salud de la Nación, Ministerio de Seguridad de la Nación, INTA, CONICET, INASE, SENASA, etc. Conociendo la burocracia histórica de los organismos del Estado, los trámites se van dilatando en el tiempo, y no están en consonancia con las urgencias que la actual situación requiere. Por otro lado, hay que dejar muy en claro que es el Estado el que tiene que proveer (por medio de farmacias y centros especializados) los productos medicinales y evitar la tendencia que quieren imponer los autocultivadores, que suelen mezclar el uso recreativo como algo inocuo, y trasformar sus cultivos no estandarizados en eventuales materias primas medicinales. Por último, se debe trabajar junto al Ministerio de Salud en ampliar el abanico de aplicación del cannabis medicinal hacia otras patologías donde su uso es potencialmente beneficioso: enfermedad de Parkinson, dolor oncológico, autismo, fibromialgia, ansiedad e insomnio, entre otras.

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