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Drama fuerte y bien actuado

«El perseguidor» (Argentina, 2009, habl. en español). Dir.: V. Cruz. Guión: V. Cruz, S. GuInt.: M. Ballesteros, A. Mango, A. Lifschitz, L. Gasloli, M. Lesca, S. Gugliotta.

Breve, fuerte, y precisa. Desagradable, también. De esas que uno mira con creciente incomodidad pero sin quitar los ojos de la pantalla. Y mientras mira va pensando, más bien sintiendo, qué podría hacer si estuviera en la piel de alguno de los personajes. O cómo podría saludarlos, si supiera lo que han hecho.

Así es esta película. Que empieza directamente con una confesión. Y cierra con un acto de complicidad que puede incluir, tal vez, un gesto de separación. O no, eso depende. Como puede haber, o no, un vínculo concreto entre ciertas cosas que parecen causales del drama. A veces la gente se imagina más de lo que en realidad es. Y a veces se las arregla para negar, o

disolver, lo que efectivamente es.

La anécdota es simple. Las diversas perspectivas, el modo de contar, los nervios, y la conciencia, la van haciendo compleja. Un médico y su esposa arquitecta pasan una noche terrible en su casa del Delta, al descontrolarse cuando los invade un extraño que los estuvo espiando. El extraño, un hombre joven, quizá fuera familiar de una chica que murió por mala praxis de un equipo integrado por ese médico. No hay diálogo entre ellos. Tampoco parece haber piedad.

Por ahí va la historia. Cámara firme para el matrimonio estable, cámara en mano para el seguimiento que les hace el otro, y cenital para una escena íntima, adúltera quizá, que Marita Ballesteros expresa excelentemente con sólo mostrar su rostro. Muy bien Ballesteros en toda la obra, sin ocultar arrugas. Y una revelación Alejo Mango, cuyo rostro vimos ya en otras ocasiones, pero sin oportunidad de lucimiento. Buen debut del productor Víctor Cruz en rol de director de un drama estilo Haneke (el de «La profesora de piano» y «La cinta blanca»), respaldado por esos dos intérpretes y por Daniel Ortega, director de fotografía, Edgardo Trevisani, montajista, y Sandra Gugliotta, coguionista que hace también una pequeña aparición (es la fotógrafa de una escena en la lancha interisleña).

P.S.

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