Espectáculos

Duro drama alemán sobre femicidio

El fundamentalismo religioso y la violencia de género están estrechamente ligados. La protagonista de “Sólo una mujer”, ya fallecida en la ficción del film, explica a través de una voz en off que fue asesinada por su hermano menor en el año 2005. Su familia turca, de religión musulmana, vive en Alemania: la justicia, en su credo, incluye seis puntos por los que un homicidio puede ser considerado “crimen por honor”. Entre estos puntos se mencionan “la negativa a casarse con el marido elegido por su familia”, “no haber llegado virgen al matrimonio” o “mantener relaciones extramatrimoniales”, caso en el que solamente una sospecha puede derivar en el móvil de un asesinato de este tipo.

Basándose en un caso real, la directora Sherry Hormann cuenta, de una manera clara y sólida, la desgracia de esta mujer joven sacada del colegio secundario por su familia para casarla en Turquía con un primo, su regreso como mujer embarazada y golpeada a Alemania, lo que ya supone una gran afrenta para el honor familiar, y el posterior acto casi terrorista desde el punto de vista de la tradición suni kurda de quitarse el velo. “Sólo una mujer” es tremenda y verosímil en actuaciones y ambiente, y el drama que empeora contrasta con lo colorido de las locaciones y lo dinámico de la banda de sonido, ya sea tecno o turca.

“Sólo una mujer” (“Nur Eine Frau”, Alemania, 2019). Dir.: S. Hormann. Int.: A. Bagriacik, R. Taleb, M. Perin.

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