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Eclipsemanía: esperan vender millones de anteojos para ver el fenómeno

Contienen una lámina que se encarga de filtrar los rayos ultravioletas e infrarrojos que producen daño ocular.

A medida que se acerca el 2 de julio, crece la expectativa en el país por observar el eclipse total de sol. Con epicentro lógico en las provincias y zonas donde será posible apreciarlo en un 100%, como San Juan, San Luis, Mendoza, Santa Fe, Córdoba y el norte de Buenos Aires, donde se dispararon los precios de los vuelos, escasea el alojamiento y llegan turistas de todo el mundo. La “fiebre del eclipse” promete también horas de euforia para un negocio singular: la venta de anteojos especiales para observar el fenómeno sin riesgo.

“Trajimos 5 millones de anteojos para Argentina y esperamos vender unos 3 millones y medio. Están aprobados por la NASA, certificados por la asociación estadounidense de astronomía y cumple con las normas ISO”, afirmó Maricel Carnevali, gerente de Operaciones de la firma Eclipse Gear.

“Se empezaron a vender hace tres semanas, pero ahora creció mucho la demanda porque las personas toman conciencia a medida que se acerca. Suele pasar que cinco días antes todo el mundo quiere tenerlos”, agregó en diálogo con Ámbito. El remanente esperará la próxima cita astronómica, en diciembre de 2020, cuando el sol se eclipse sobre la Patagonia.

Carnevali recordó que en 2017, en EEUU los pedidos de última hora fueron tantos que Amazon no pudo soportar la cantidad de pedidos: se vendieron más de 25 millones. “Nadie te lo cree pero es así, se lo veníamos advirtiendo a los retailers. También ofrecimos mandar con anticipación a las provincias, pero hasta ese momento creían que les alcanzaba. Ahora ya notamos que hay mucha demanda y probablemente en San Juan y San Luis no tengan suficientes, así que estamos enviando pedidos”. También los comercializaron en Uruguay y están en tratativas para hacerlo en Chile.

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Los anteojos tienen un diseño retro, parecidos a aquellos con los que una generación de chicos ochentosos miró con asombro Tiburón III. Pero no contienen aquellos celofanes rojos y azules de dudosa utilidad, sino una lámina que se encarga de filtrar los rayos ultravioletas e infrarrojos que producen daño ocular. En su desarrollo intervinieron dos compañías: la estadounidense Lunt, que además se dedica a la fabricación de binoculares, telescopios y objetos de observación astronómica, y la alemana TSE 17, que produce los anteojos. Comenzaron a distribuir y comercializar los anteojos en 1990 y desde entonces siguen los eclipses alrededor del mundo.

Carnevali sugiere prestar especial atención al cuidado de la vista. “No te das cuenta, pero cuando la luna va tapando el sol, los rayos se intensifican y puede producir la llamada ‘ceguera de eclipse’. El único momento que puede mirarse sin protección es cuando la luna tapó totalmente el sol, pero eso dura solo unos segundos”.

Sobre todo con los niños, que por curiosidad o falta de información pueden verse tentados a observar el fenómeno: “En Alemania, durante el último eclipse, el gobierno estaba tan preocupado que les pidió que se quedaran en sus casas, que no fueran al colegio y trataran de no mirar al cielo. Acá sería difícil que se cumpla algo así, por eso queremos hacer donaciones a las escuelas”.

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