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Economía circular y cannabis: apuesta a un nuevo paradigma en la industria

El experto italiano Andrea Balice sostiene que el cambio no incluye sólo el reciclado de residuos y desechos en la producción, sino una lógica donde lo que se busca es no consumir productos que se tiran luego de un tiempo módico de uso. El objetivo es mejorar la salud de las personas y también la del planeta.

La industria del cannabis trae consigo nuevos conceptos que nacieron en el seno de los propios ecosistemas empresariales. Uno de estos modelos es sin dudas el concepto de economía circular. Acerca de este tema se extendió el experto Andrea Balice, quien llegó a la Argentina invitado por Cannabis Austral para disertar en el evento de negocios que se hizo el pasado mes de septiembre en la localidad de San Pedro. Andrea es italiano, fue asesor en esta especialidad dentro de Uruguay, además de dirigir su propia compañía y llevar adelante un cultivo de cáñamo industrial en su país natal.

¿Por qué es tan natural hablar de economía en tema de cáñamo? ¿Dónde nace esto?

“El sistema industrial está cambiando hacia un nuevo paradigma, buscando evitar huellas ambientales, tanto como grandes desigualdades económicas en distintas franjas de la sociedad. Si tenemos en cuenta la historia lineal vemos que el primer libro impreso en la historia de la humanidad, fue una Biblia hecha de cáñamo por Gutenberg. El cáñamo por sus propiedades psicoactivas había sido prohibido en Europa a comienzos de la edad oscura en el Medioevo, por una bula papal. Fue vuelto a introducir por los árabes a través de su ocupación desde España al resto del continente, y tardó 200 años en llegar hasta Alemania donde lo aprovechara Gutenberg. Durante la Revolución francesa uno de los himnos que cantaban las facciones que se erigieron contra la monarquía absolutista, se llamaba la Carmañola, una variedad de cáñamo. ¿Por qué hablaban de eso en su himno? Porque el cáñamo tenía una posibilidad única de mancomunar diversas clases sociales trabajadoras del pueblo al mismo tiempo, el agricultor lo cultivaba en el campo, el artesano lo elaboraba, el comerciante lo vendía, los puertos lo comerciaban. Todas las actividades económicas girando en torno a este cultivo y compartiendo un mismo enemigo en común en cabeza de la monarquía. Ese es el origen del por qué el cáñamo tiene un lugar en la historia de la economía.

Desde su perspectiva ¿qué representa hoy la palabra cannabis en el mundo?

El cannabis es un cultivo complejo para catalogar por su gran amplitud de posibilidades, incluyendo la psicotrópicas, son muchas y distintas formas con las que se ha vinculado el humano a lo largo de la historia a esta planta. Es un cultivo dinámico, del que se podrían obtener más de 50 mil productos derivados. Pero esta información que tenemos hoy, no nace de la actualidad. Siempre es necesario tener presente que esto nos acompaña desde muchas generaciones atrás:

Carlo Erba en 1837 en Milán registró los primeros ensayos medicinales de extracciones de cáñamo con Etanol.

Henry Ford, además crear un auto con una base hecha de bioplásticos obtenidos a partir del cáñamo y de utilizar también biocombustibles derivados del mismo, dijo: “¿Para qué consumir bosques que han necesitado de siglos para crecer y minería que ha necesitado de eras arqueológicas enteras cuando podemos obtener los mismos recursos con un año de cultivo natural del cannabis?”.

Ahora bien, ¿por qué hablamos de economía circular en la industria del cannabis?

Al contrario de la economía circular, el paradigma actual de producción y consumo es lineal: extracción de recursos, fase de producción industrial-consumo y cuando termina esta fase, viene el deshecho. De esta manera el desecho representa realmente un gasto, porque no hay nada que hacer con ese desecho y en el camino tampoco renovaste el recurso original que extrajiste para producir.

Estamos en un tiempo histórico donde buscamos soluciones, nuevos paradigmas y las soluciones ya se encuentran al alcance de la mano. Se necesita un nuevo paradigma de consumo, no sólo de reciclado de los residuos y desechos, sino una lógica donde lo que se busca es no consumir productos que se tiran luego de un tiempo módico de uso.

El uso de opiáceos como tratamiento de dolor está causando severos daños y muertes a lo largo del mundo, mientras que el cannabis está obteniendo respuestas positivas en estas terapias con casi nulos efectos secundarios.

Todo lo que comprenden estas razones generan el nuevo paradigma por el cual necesitamos abordar nuevos desafíos que ya no encajan con la economía lineal.

¿Cómo se posiciona la industria del cannabis frente a estos nuevos desafíos?

En lo que hace al mercado del cannabis y la economía verde, no podemos ignorar que todos los bio-productos que se pueden obtener cada año son de una fuente renovable. Además, estamos hablando de productos biodegradables que no requieren un esfuerzo a la hora de convertirlos en desecho y volverlos a introducir al ciclo natural productivo. Es sólo una parte del asunto, si analizamos en detalle comparando con petroquímicos y plásticos geo-térmicos, vemos que no hace falta perforar capas al interior de la tierra para obtenerlo, tampoco se necesitan aditivos o colorantes artificiales, y que la temperatura necesaria para moldearlo es de la mitad. De manera que estamos hablando de enormes diferencias a la hora de medir el impacto ambiental y de recursos de unos con otros.

El cannabis llega en el momento exacto para cambiar no solo la salud individual de muchas personas que obtienen un uso medicinal de sus componentes, sino para mejorar la salud del planeta en el que vivimos.

Entrevista: @marianovoltan

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