Opiniones

Economía e inversiones: ¿qué va a pasar en 2020?

¿Qué va a pasar con la economía e inversiones en 2020? Si las expectativas siguen condicionadas por la evolución negativa de las variables que consideramos claves para la toma de nuestras decisiones el resultado será peor que el proyectado.

Hace 9 años tuve la oportunidad de visitar el Museo de Louvre en París por primera vez. Mis expectativas estaban enfocadas en ver solo una obra como prioridad entre las 450.000 disponibles. ¿Cuál? La Mona Lisa. Cuando intenté llegar a ella me fue imposible. No era solo yo quien tenía esa misma expectativa sino miles de turistas que pensaban como yo. ¿Por qué sin conocimiento alguno de la técnica del arte todos buscábamos ver la misma obra? ¿Por qué a todos nos parecía maravillosa? En la ausencia de la experiencia la sociedad y su opinión colectiva influye sobre nuestras expectativas.

La economía es una ciencia social por más que la carguemos de números para su análisis. En las últimas 2 semanas brindé 4 conferencias sobre “Expectativas para el Sector empresario en el actual contexto económico y político” en San Javier – Santa Fe, en El Federal – Entre Ríos, en Avellaneda – Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires. Las charlas estuvieron enfocadas en el análisis de las variables macro, nuestros estudios micro pero que deberíamos hacer si somos empresarios con las variables que podemos controlar en el sistema de la producción, distribución y comercialización. En todas me permití hacer un pequeño estudio de campo social sin la exhaustividad de una investigación pero sí con los pre requisitos de mi experiencia en el Louvre. La pregunta que me hacían es: ¿Qué va a pasar con la economía en 2020? y yo respondía con una repregunta. ¿Quiénes de ustedes tienen pensado invertir en Argentina en 2020? Con un alto margen de error para procesar las respuestas de mi consulta en auditorios de entre 100 y 250 personas entre emprendedores y empresarios en promedio solo el 10% estaba dispuesto a realizar inversiones el próximo año. Para lo cual reflexioné que quizás la respuesta de negativa de inversión futura de unos muchos también podría condicionar la expectativa positiva sobre la inversión de unos pocos.

La encuesta de expectativa empresaria elaborada por D’Alessio IROL les pregunto qué medidas considera apropiadas para promover la inversión en 2020. Eliminación de impuestos distorsivos, clarificación de las reglas de juego aparecieron como las principales respuestas. Pero además se le preguntó sobre expectativas respecto de qué ocurrirá sobre algunos aspectos con un futuro gobierno. El 61% considera que aumentará la presión tributaría (factor que los empresarios sostienen que es el clave a disminuir para realizar inversiones) y el 62% sostiene que se incrementará la presión sindical.

Si hay un término bien abstracto en economía es el de “agente económico” que no son más que las familias y empresas. Las decisiones económicas de ambos dependen sobre las expectativas sobre la evolución futura de las variables que esos mismos agentes consideran que afectan a sus niveles de ahorro, inversión o consumo y cuáles son los que condicionan el resultado de sus decisiones.

Reflexionemos en forma conjunta sobre el título de esta columna entre los lectores. ¿Qué va a pasar con la economía e inversiones en 2020? Si las expectativas siguen condicionadas por la evolución negativa de las variables que consideramos claves para la toma de nuestras decisiones el resultado será peor que el proyectado. La proyección económica con instrumental estadístico y econométrico tienen en cuenta las mismas variables económicas que en forma combinada se intenta proyectar en cuanto a que sucesos futuros pueden incidir en nuestro comportamiento. Las variables macro como son la inflación, tipo de cambio, tasa de interés aún están distorsionados pero los factores estructurales como presión impositiva, relación capital y trabajo y seguridad jurídica condicionan las expectativas de los empresarios no solo para el 2020 sino para el mediano plazo de no modificarlas.

Paul Samuelson fue uno de los primeros economistas al cual me acerque vía el libro “Curso de Economía Moderna” que mi padre me dio mientras yo estudiaba la carrera de comunicación social antes de hacer posgrado y luego maestría en el campo de la economía. Todo lo que resumo en esta columna lo sintetizaba de la siguiente forma: “Las empresas invierten para obtener beneficios. Como los bienes de capital duran muchos años, las decisiones de inversión dependen de: 1) nivel de producto que se alcanza gracias a las nuevas inversiones, 2) las tasas de interés e impuesto que influyen en los costos de la inversión y 3) las expectativas de las empresas sobre el estado de la economía”. Parecería ser que estamos clavados en los puntos 2 y 3 de nuestro querido Samuelson hace 8 años al menos. A su vez, decía “Hay una regla que da la respuesta correcta a cualquier decisión de inversión: calcule el valor presente que se obtiene de cada una de las posibles decisiones. Después actúe siempre de manera que se maximice el valor presente. De esta forma se tendrá más riqueza para gastar cuando y como usted lo desee”.

Si las decisiones de inversión de los empresarios encuentran condicionamiento para maximizar el valor presente difícilmente realicen esta acción. Por el contrario “si poner plata en el bolsillo de la gente” vendrá de la mano de “mayor presión impositiva”, “emisión monetaria” y “ampliación de derechos” seguramente no solo condicionará las decisiones de los empresarios sino también de las familias quien en el corto plazo podrían obtener una distribución de la riqueza. La historia económica muestra que en el mediano plazo se obtienen mayores pérdidas por la destrucción del valor presente y futuro de quienes la generan.

Quiero volver a la pregunta inicial de esta columna y hablar en términos de decisiones de familia. Olvidemos por un momento la empresa. Vivimos 5 personas en una familia. 4 de ellas aportan al chanchito de ingresos y 1 no lo hace. Los recursos económicos para tomar las decisiones del ahorro, gasto e inversión de nuestra familia caen en manos de quien no aporta, quien menos control de presupuesto tiene, quien realiza gastos innecesarios y quien menos riesgo corre pues sus decisiones son tomadas en virtud de la riqueza y valor aportado por los otros 4 miembros de la familia. Ahora pongámosle nombre a los miembros a los 5 miembros de la familia: Tierra, Trabajo, Capital, Empresa y Estado.

¿Qué cambios debería realizar la familia de nuestro caso para no caer en la quiebra? Evidentemente sacarle el control de los ingresos al quinto miembro de la familia y dárselo a los cuatro miembros restantes para que no siga arruinando el futuro de la familia y cada uno con su factor de producción disponible puedan generar mayor riqueza con aporte de valor incrementando los ingresos para mejorar los niveles de inversión y ahorro presente para que estén disponibles para futuros gastos.

Así como las expectativas con falta de experiencia se construye en base a la opinión colectiva como en el caso de nuestra “Mona Lisa” en el Museo de Louvre también deberíamos decir que las expectativas con casos de experiencia transitada como los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández y Cristina Fernández solo se puede mejorar cuando se retoma la confianza pérdida no con promesas de campaña en un debate de 2 minutos de exposición, 30 minutos de preguntas y 1´ de cierre para ejes claves de gestión de un gobierno. El poeta y dramaturgo italiano Pietro Metastasio decía “No se confíe al mar quien tema al viento”. Los argentinos que transitaron con el barco por los mismos mares estarán a la espera de para donde soplan los vientos para atreverse de nuevo a zarpar….

* Analista Económico

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