Economía

¿La guerra del acero puede tener una solución a la turca?

Están en juego más de un millón de empleos. No buscan protección sino que se defienda la industria del accionar depredatorio de China. Turquía encontró una salida: cerró sus fronteras al acero.

El problema del acero chino viene de larga data. En los noventa y tras la Caída del Muro las empresas siderúrgicas de la región y de los países desarrollados alertaban por la competencia desleal de las decenas de fábricas ineficientes radicadas detrás de la cortina de hierro y que amenazaban con inundar los mercados de exportación. Los principales grupos siderúrgicos latinoaméricanos buscaron inmunizarse mediante fuertes inversiones con el fin de reducir la brecha de competitividad y eficiencia con sus pares de América del Norte y de Europa, y uno que otro de Asía Pacífico. Hubo así un fuerte ciclo de expansión que contempló un agresivo proceso de fusiones y adquisiciones.

Pero sobre llovido mojado. Comenzó a emerger el gigante asiático con tasas de crecimiento económico de dos dígitos, para envidia de todo el mundo, y altísimas tasas de inversión en términos del Producto. Así, de a poco, China fue convirtiéndose en uno de los principales jugadores de la industria siderúrgica mundial. De esta manera se convirtió en el mayor productor (más de 900 millones de toneladas anuales, 51% del total mundial) y consumidor del mundo. Pero mientras China crecía y el mundo acompañaba, los conflictos, que no se ocultaban, pero nunca hicieron que la sangre llegara al río. Sin embargo, en los últimos tiempos todo cambió.

Ahora China acusa una fuerte desaceleración y la economía mundial se debate entre la próxima recesión o el estancamiento. Por lo tanto la industria siderúrgica mundial teme por el daño que pueda seguir infringiendo la oferta exportable excedente china (que viene recibiendo récords de denuncias de dumping y maniobras comerciales desleales) si los gobiernos no toman las medidas correctivas. Claro que todo ello se da en medio de una sostenida guerra comercial entre EE.UU. y China, liderada por el presidente Trump.

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Recep Tayyip Erdogan

Recep Tayyip Erdogan

Ayer en el cierre del Congreso ALACERO 60° el presidente de la entidad (Máximo Vedoya, CEO de Ternium) y el del evento (Martín Berardi, director ejecutivo de Ternium Argentina) pusieron los puntos sobre las íes en el tema China y aconsejaron, con cierto tono de reclamo, que los gobiernos de Latinoamérica organizaran la defensa de la industria regional porque la evidencia empírica mostraba un proceso de desindustrialización a nivel regional, siendo Brasil el caso más emblemático (su industria era el 33% del PBI en los 80 y ahora pasó al 9%). Si bien advirtieron que la problemática con China no era exclusividad de la siderurgia ya que otros sectores como el Aluminio, etc. también eran víctimas de la avalancha asiática.

Los ejecutivos del Grupo Techint señalaron que la guerra comercial, bajo el contexto de la globalización, hacía que el mundo se hiciera más regional. Pero aclararon que “no estamos pidiendo protección, por ser ineficientes, sino que pedimos defensa, en términos de tener una cancha pareja (donde no hay subsidios ni promociones especiales), que las normas que nos rigen en la región sean las mismas para el resto”.

“Esto en el caso de China no es así”, dijo Vedoya y agregó que “un estudio de la OCDE dijo que existen más de 3.000 subsidios en la industria siderúrgica china”.

Berardi señaló que “no estamos buscando una guerra comercial, porque en el caso de EE.UU. tiene un aspecto geopolítico también. “Latinoamérica no debe entrar en este juego” y recordó que “no se necesitan tener acuerdos comerciales para exportar alimentos ni materias primas”. Recomendó una articulación público/privada para generar empleo de valor.

Vedoya recordó la solución turca, país liderado por Recep Tayyip Erdogan, que implicó el cierre de la frontera del acero. Así se defendió Turquía. Cabe tener en cuenta que se trata de un país estratégicamente ubicado en el ajedrez geopolítico mundial. Al respecto vale recordar que tras las reciente acciones militares turcas sobre el noroeste de Siria, EE.UU. decidió duplicar los aranceles Sección 232 sobre el acero de Turquía del 25% al 50% (además de otras sanciones). Bajo la Sección 232 de la Ley 1962 de Expansión del Comercio, el presidente de EE.UU. es capaz de ajustar el nivel de la tarifa conjunta para cualquier país en cualquier momento que estime oportuno. Pero como Turquía y EE.UU. llegaron a un acuerdo de alto el fuego Siria las sanciones fueron canceladas, incluyendo el duplicación de la sección 232 aranceles al acero contra Turquía.

Vedoya y Berardi reconocieron que las empresas debían hacer su parte para hacer entender a los gobiernos los peligros que se ciernen sobre más de un millón de empleos. También dijeron que el Mercosur era una política de Estado independiente de la relación de los presidentes. “Existen negocios y empresas, es preciso transmitir con fuerza que el bloque no es un tema de corto plazo, sino que hay que pensar cómo expandirlo”, dijeron. Sobre Alberto Fernández, Vedoya que compartió una cena con él en México dijo que el presidente electo le había dicho que el objetivo era reconstruir el aparato productivos.

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