Alberto Fernández prepara su plan: incluye al FMI

Economía

Estudian aporte del Fondo. El organismo ya le comunicó al mandatario que está dispuesto a habilitar el dinero.

Alberto Fernández se encontrará en pocos días en una de las peores situaciones en las que puede estar un jefe de Estado. El Presidente, cuando se conozcan más las consecuencias tan devastadoras como inevitables que el coronavirus irá dejando a su paso por Argentina, tendrá que decidir quiénes son los que perderán poco, los que perderán bastante y los que perderán mucho. Lo sabe el Gobierno, la clase política, los empresarios y, lo intuyen, todos los habitantes del país; todos perderán. Mucho o poco, pero todos perderán.

El Gobierno ya avanzó correctamente en la primer y segunda etapa de contención económica en los sectores que más afectados por el crack económico que sacude al mundo y tiene consecuencias devastadoras en el país. Con buen criterio y responsabilidad, lo primero que decidió Alberto Fernández es atender la situación de los jubilados que cobran la mínima y los beneficiarios de los planes sociales. También avanzó en la reglamentación de paliativos para los monotributistas de la primera y segunda categoría y de los cuentapropistas. En total, sumando ambas etapas de anuncios, se trata de un inicio de contención para unas 5 millones de familias; las que obviamente más angustiadas están ante el estallido de la pandemia y sus consecuencias en su economía de todos los días. Son personas que, en general, viven al día y sufren exponencialmente más que cualquier otro sector social los efectos de una crisis.

El Gobierno comenzó el miércoles la tercera etapa de rescate económico y social. Mucho más profunda en cuanto a sus implicancias y más compleja en cuanto al múltiple tipo de medidas que se deben tomar. Se trata de la contención a una clase media asalariada que debe permanecer en sus hogares, y que desde que empezó la cuarentena tiene dos grandes angustias por los suyos: cuidar la salud de sus familias y saber si sus sueldos serán cobrados pese a que no se está concurriendo a los lugares de trabajo.

Lo primero depende en parte de ellos mismos, y del manejo que desde el oficialismo se haga sobre la contención de la pandemia. Lo segundo es responsabilidad tanto del Estado como de los privados. El Gobierno está implementando medidas efectivas, como la liberación de los clearing, la posibilidad de acceder a créditos blandos para los sectores en crisis, la flexibilización de las calificaciones de deudores a 60 días, la habilitación y agilización de los REPRO y la suspensión de las inhabilitaciones. Son primeras y positivas medidas, que, con los días, habrá que profundizar; agregando sectores en crisis y nuevas situaciones ce gravedad que vayan surgiendo. En el mismo capítulo de atención, se debe incluir la intervención de toda la acción posible para que los costos mensuales de las familias de clase media puedan tener paliativos, especialmente en el caso de los servicios públicos, educativos y varios considerados esenciales. No se debe hablar de perdones en las facturas y cuotas, pero si de mayores flexibilidades y posibilidades de pagos.

Ya avanzada esta tercera etapa, el Gobierno prepara el desembarco en el cuarto movimiento para rescatar la economía argentina: la de atender a los grandes problemas macroeconómicos, incluyendo la aceptación de un programa de ayuda financiera y fiscal de dimensiones épicas como, quizá, nunca se vio en el país. Será en poco tiempo, quizá semanas y durante abril. Pero la presentación de este programa es un hecho; y su dimensión final, dependerá de lo obvio: de cuánto dinero se podrá disponer.

Con lo primero que sorprenderá el Gobierno, es con un nuevo apoyo directo que el Fondo Monetario Internacional tendrá con la Argentina. El FMI ya le comunicó a Alberto Fernández, que está dispuesto a habilitar el dinero que el país tiene disponible como socio del organismo, y que se ubicaría entre los 1.500 y los 1.750 millones de dólares. Sin embargo, Kristalina Georgieva está dispuesta a ir aún más allá. La directora gerente del Fondo está dispuesta a analizar la posibilidad de liberar más dinero para el país ante la crisis; dentro de los programas denominados derechos Especiales de Giro (DEG) que mantiene el organismo, y que le permiten duplicar la cifra permitida. Serían entre u$s3.000 y u$s3.500 millones finales; de los que el país podría disponer sin restricciones y con el uso que considere conveniente, pero dentro de la emergencia. Como además quedan sin haberse ejecutado otros 1.500 millones del Stand By vigente (ya están contabilizados en el BCRA), el dinero disponible desde el FMI para los próximo meses se acercaría a los u$s5.000 millones. La cifra ayudaría a una misión clave para el ministerio de Hacienda de Martín Guzmán: como forman parte de las reservas del BCRA, también podrían utilizarse para enfrentar los vencimientos de mayo, que incluyen unos 1.300 millones de dólares en deuda privada con jurisdicción internacional. En mayo hay otro vencimiento acumulado como parte del acuerdo con el Club de París, que serán renegociados por Guzmán para no tener que liquidarlos en los próximos meses. Y menos a una tasa del 8% anual, heredada de la administración Macri por no haber pagado durante el 2020. Lo cierto es que si el Gobierno utilizara el dinero del FMI para cubrir los vencimientos de mayo, Economía ganaría hasta junio para comenzar una renegociación con los acreedores privados; sabiendo que en medio de la tormenta actual, donde no se puede saber dónde está parado hoy el país ni mucho menos dónde lo estará en meses luego que pase el tsunami, lo mejor será postergar las negociaciones ya aguardar días más tranquilos. La información que maneja el Gobierno es que los acreedores están hoy en otros temas más complejos como sobrevivir, como para detenerse en lo que proponga este complejo y desprolijo país. Si la presentación de la oferta se pospone y se concreta se decidirá en Olivos en horas.

El segundo capítulo dentro de la cuarta etapa de rescate de la economía argentina, el nivel macro y estructural, tendrá un frente aún más complicado: como atender a las empresas con serios problemas de continuidad, donde se acumularán compañías locales de todos los tamaños y sectores. Algunos incluso que sorprenderán. Será en algo más de tiempo. Se considera en Olivos que para el diseño de este plan se podrá esperar, al menos a que transcurra abril y se conozcan con más certezas los alcances del terremoto económico que provocará el coronavirus en la alta economía real argentina. Sin embargo hay un indicio: el Gobierno tiene en mente una réplica del plan que Angela Merkel diseñó para Alemania.

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