Mejora deuda en pesos (pero falta más apoyo externo)

Economía

Desde aquel 10 de febrero en que el Ministerio de Economía declaró desierta una licitación con la que se buscaba canjear el bono AF20, se dieron en el mercado local una serie de rollovers que permitieron mejorar bastante los ánimos en comparación con un panorama que parecía sombrío. Sin ir más lejos, el jueves pasado el Gobierno puso a disposición del mercado el canje de una serie de letras por un equivalente a $596 millones y logró hacerse de unos $310 millones, con vencimientos para 2021, 2022, 2023 y 2024.

Los analistas consultados coincidieron en que estas últimas licitaciones (hubo ocho desde aquel episodio) permitieron una mejora en la curva de rendimientos en pesos y le dan oxígeno a un Gobierno que, ya de por sí, se verá obligado a emitir por la expansión del gasto que supone la crisis desatada por el coronavirus. Más allá de este moderado (muy moderado) optimismo sobre la deuda local, algunos economistas ven una luz amarilla en algo que sucedió el jueves: “Llamó la atención la falta de acompañamiento del fondo PIMCO, que tenía una parte importante de la tenencia del bono Botapo (más del 50%), del cual se canjeó un monto marginal”, indicó un informe de LCG.

Por su parte, desde el analista del estudio EcoGo Juan Ignacio Paolicchi reseñó ante consulta de Ámbito Financiero: “En ese bono había una alta tenencia de un fondo del exterior. Y son cosas que hay que mirar con atención, porque este tipo de inversores institucionales son los que tienen mayor participación en la deuda en moneda extranjera”. Es decir, si bien los pasivos soberanos en pesos y en dólares van por carriles separados, puede verse como un antecedente negativo este rechazo de una entidad tan importante cuando el Gobierno se siente a negociar la deuda “grande”. No obstante, el informe de LCG también se refirió al guiño de uno de los principales jugadores del mercado de deuda: “Templeton colaboró en buena medida para que el canje no fuera un fracaso, principalmente participando con sus tenencias de letras de corto plazo”, puntualizó.

En ese sentido, el informe destacó que el último canje tuvo “un buen resultado”, aunque marcó una segunda advertencia referida a que el 40% de lo conseguido se colocó en Boncer 2021, es decir, el bono (ajustado por CER) de vencimiento más cercano. El Boncer 2022 se quedó con el 22%, el 2023 con el 20,5% y el 2024 con un 17,9%

Respecto de la trayectoria que viene teniendo la deuda en pesos, el economista Jorge Neyro, de la consultora ACM, indicó: “Mejoraron varios aspectos: el Gobierno ofrece canjes a valor técnico, sin pérdida de capital y con menúes más amigables, que tienen un mix de Letras cortas y bonos más largos. Además, hay una mejor comunicación con el mercado local, principalmente con fondos comunes de inversión y aseguradoras”. No obstante, señaló: “Los extranjeros aún no están tan convencidos, pero de a poco pareciera que van aceptando”.

Sobre las necesidades de financiamiento que tiene el Gobierno, Neyro advirtió que el mercado de deuda en pesos “es limitado” y pronosticó: “Mientras las condiciones sostenibles sean amigables, habrá rollover, pero no deja de haber una tensión ante cada renovación. Lo bueno es que empezar canjes tres meses antes del vencimiento (como se hizo con el Botapo) da pistas sobre la voluntad que tienen los inversores”.

En tanto, el analista Christian Buteler añadió: “La última jornada fue positiva, pero esto es canje a canje, vencimiento a vencimiento. El Gobierno tendrá que hacer otras licitaciones para llegar al 100% y liberar la menor cantidad de pesos por esta vía, teniendo en cuenta que la crisis sanitaria va requerir dinero para financiar el déficit”.

Desde la consultora Ecolatina, el economista Federico Moll consideró: “Lo de las últimas semanas es una buena noticia en relación a lo que sucedió con el AF20, pero los resultados no son favorables respecto de lo que esperábamos antes. En enero, por ejemplo, uno pensaba que estaba descontado que se iba a poder hacer el roll over de la deuda en pesos”.

“Han dado pasos hacia la normalización de la curva en pesos, que aún no está del todo sana desde que se reperfilaron las Letes y las Lecap, allá por 2019. La parte más corta quedó mal”, añadió Santiago Abdala de Portfolio Personal Inversiones.

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