Diálogos de Wall Street

Economía

La Bolsa hace la ve de la victoria tras un trimestre de antología. La pandemia, sin embargo, no se retira del escenario. ¿Hay lugar para los dos en cartel? ¿O alguien tendrá que bajarse? Gordon Gekko nos contesta.

Periodista: Medio año en el bolsillo. Se cerró el marcador de junio. Un comportamiento estelar de las Bolsas. El segundo trimestre fue un lujo. 30% arriba el Nasdaq, con el valor agregado de nuevos récords absolutos. El S&P500, que cayó lo que nunca - 20% - en el primer trimestre, rebotó otro tanto, en su mejor desempeño desde 1938. Sin embargo, la pandemia no afloja. Wall Street da la guerra por ganada…

Gordon Gekko: La Bolsa hace la ve de la victoria, pero el virus es infatigable. Todavía conserva la capacidad de aguar la fiesta.

P.: EE.UU. luce muy vulnerable. El infectólogo en jefe, Anthony Fauci, teme que se registren 100 mil casos diarios. Teníamos un tope de 40 mil…

G.G.: Ya se sobrepasó. El último récord supera los 44 mil.

P.: Con una participación de casos positivos en alza.

G.G.: En los estados que hoy son críticos, sí. Florida, Texas, California, Georgia, Arizona. Representan más de un tercio del producto bruto.

P.: Relajaron el confinamiento demasiado temprano y se complicaron. ¿O qué les pasó? Usted ya me aclaró que no es la segunda oleada, sino la primera, mal curada.

G.G.: Una situación es Australia, o Japón, donde estamos viendo un salto de contagios importante después de un período de calma. O, inclusive, una primera ola acotada, bien contenida. En el continente americano se trata todavía del brote original, que no se doblegó. En los EE.UU. coexisten fases muy diferentes. Nueva York replica lo que ya vimos en Europa, con el pico lejano en el espejo retrovisor, y una reducción sólida y sostenida de todos los indicadores de la infección. Mientras otros estados están en plena ebullición. Houston, Texas, por ejemplo, con la capacidad de atención de cuidados intensivos a utilización plena.

P.: ¿Qué se viene? ¿Una marcha atrás? De las medidas de relajamiento, seguro. ¿Y de la economía, también?

G.G.: Cuando la epidemia no está controlada, no hay mucho margen de trade off entre la salud y la economía. Tarde o temprano, hay que frenar el avance de la enfermedad. La economía se resiente aun cuando se mire hacia otro lado. Tyson Foods, el viernes pasado, dijo que detectó 371 empleados con Covid-19 en un frigorífico de aves en Missouri. No se puede trabajar en esas condiciones.

P.: Toca dar marcha atrás. Bares y restaurantes (y otros negocios) vuelven a cerrar en Texas, Florida y Arizona.

G.G.: Dice Goldman Sachs que el 40% del país resolvió cancelar las reaperturas de actividad o suspender las que planeaba ejecutar. La ciudad de Nueva York pensaba habilitar el funcionamiento de los restaurantes con servicio de mesa. Lo postergó. Prefirió no arriesgar.

P.: ¿Qué pasará con la recuperación de la economía?

G.G.: No lo dude. Esta decisión es mejor también para la salud de la economía. No se toma porque no se quiera trabajar, desde ya.

P.: Los números no van a ser tan buenos como se esperaba.

G.G.: No, si se esperaba un repliegue completo del virus. Lamentablemente, no es el caso. Creo que, no siendo tan buenos, serán mejores que si se pretendiera ignorar la realidad.

P.: ¿Cree que se abortó la fase flamante de expansión que comentamos la última vez?

G.G.: Creo que no. Hay espacio para ambos procesos, para que la economía de los EE.UU. crezca y para poner paños fríos allí donde la fiebre, y la prudencia, lo exigen.

P.: El informe de empleo ADP, que precede el reporte oficial que se conocerá el viernes, arrojó la creación de 2,37 millones de nuevos empleos en el sector privado en junio cuando se esperaban 2,9 millones. ¿No es un primer indicio? El consenso también calculaba 3 millones como probable resultado de la encuesta oficial.

G.G.: Estos números son muy importantes porque mueven a los mercados. Sin embargo, su precisión mensual es discutible. El ADP original de mayo mostró una destrucción de 2,7 millones de empleos que ahora se transformó en una creación neta de poco más de 3 millones. Las revisiones – derivadas del procesamiento tardío de más información - son muy grandes. En este caso, 5,8 millones de empleos que antes no aparecían. Mal puede tomarse como una señal de incipiente debilidad.

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