Ni una "V" ni una "U": hay que prepararse para una "media luna"

Economía

Aún es prematuro aventurar cómo viene el futuro próximo. Pero todo indica que la economía mundial tardará en descongelarse.

El mundo se va anoticiando diariamente de una nueva realidad, ante un shock nunca antes experimentado. Para algunos apocalípticos como Gerald Celente, de The Trends Journal, “la mayor depresión ya ha comenzado”. Explica, entre otras cosas, que “nunca en la historia del mundo los políticos han cerrado el mundo entero, o la mayor parte de él, destruyendo la vida de las personas y sus negocios”. “Nuestros líderes están cerrando la economía y la gente irá a la bancarrota, aumentarán las tasas de suicidio y de crímenes, y otros males más. Esto nunca se había hecho antes. No solo Wall Street está cayendo sino la economía real y sobre todo la pymes, comercios y la clase media. Eso no tiene precedentes...”. Para Celente la cura será peor que la enfermedad.

Lo cierto es que ya no importan los montos de las billonarias ayudas gubernamentales sino contener el virus y encontrar el antídoto. Mientras tanto, otros muchos piensan, o más bien imaginan, porque no tienen claro qué es lo que viene, ya que no hay experiencia histórica de un evento como la pandemia Covid-19 y diseñan posibles escenarios. Así, por ejemplo, algunos imaginan algo parecido a la crisis de 2008 y otros a la de 2001. Los expertos de Oxford Economics recurrieron al caso del terremoto de 2011 en Japón para evaluar el impacto del coronavirus sobre la economía global. El terremoto y el tsunami de Tohoku crearon choques de demanda y oferta a nivel nacional e internacional, tal como el coronavirus ahora amenaza con hacerlo, explican. Sin embargo, dado que la participación de China en la economía mundial ahora es aproximadamente tres veces mayor que la de Japón en 2011, el coronavirus seguramente tendrá un mayor impacto global. En base a esta experiencia simulan que la economía mundial entra en recesión en este primer semestre esperando que la caída sea comparable con la crisis 2008. Era el consenso entre los grandes bancos de inversión y los organismos supranacionales hasta el mes pasado, un único impacto en el primer trimestre. Aquí entran a tallar los que ven una recuperación tipo “V”, o sea una profunda caída y una fuerte y pronta recuperación o, los más cautos, una tipo “U”, es decir, una recuperación más lerda. Lo que está claro es que la claves es “aplanar” tanto la curva de la pandemia como la de la recesión.

Sin embargo, todo parece indicar, en el caso que se cumplan los pronósticos optimistas, que la recuperación global tendrá más forma de “media luna”. O sea: será muy lenta.

Si algo enseña la historia de las estimaciones del crecimiento mundial es que la mayoría tiende a ser más optimista que los realistas, incluso en crisis. Además los grandes salvatajes pueden ser inútiles o de menor impacto económico que en el pasado porque las brechas de producción son casi inexistentes, este no es un problema de demanda, sino un shock de oferta. El colapso de las economías desarrolladas ya está garantizado y es probable que el de las emergentes comience en mayo. Si el colapso se extiende a más países cada semana, los efectos serán más largos y exponenciales, y el espejismo de una recuperación en el tercer trimestre será aún menos probable.

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