Ventas de soja paralizadas: cerealeras aún no fueron convocadas y Gobierno estudia alternativas

Economía

El Ejecutivo descartó totalmente la baja de retenciones y un tipo de cambio diferencial. Está en análisis otro instrumento para incentivar la comercialización pero tampoco hay certezas de que se avance por esa vía.

El incremento de los dólares paralelos, sumado además a los diversos rumores que corrieron en los últimos días respecto a que el Gobierno avanzaría con algún tipo de medida para incentivar la liquidación de la soja, terminaron por frenar las ventas de los granos por parte de los productores agropecuarios que hoy atraviesan un compás de espera con tensa calma. Por lo pronto, fuentes oficiales ya descartaron de plano una baja de los derechos de exportación y un tipo de cambio diferencial para el sector. En este marco, según pudo averiguar Ámbito, por estas horas está sobre la mesa del equipo económico “la alternativa de un instrumento atado al dólar oficial, pero más potente que el plazo fijo chacarero”.

Lo cierto es que tampoco hay certeza alguna de que el oficialismo avance por esa vía, porque en las últimas horas las declaraciones del presidente Alberto Fernández volvieron a apuntar, sin nombrarlo, al campo y el escenario es cada vez más difuso. “Algunos siguen especulando con una devaluación para vender lo que tienen que vender y hacer ingresar los dólares que le permitan a la Argentina seguir creciendo”, remarcó el primer mandatario durante un discurso en el que también hizo alusión a las empresas y empresarios que remarcan precios en medio de la crisis económica.

A esta incertidumbre se suma otro dato clave. Según pudo confirmar Ámbito, ni el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) ni las empresas agroexportadoras fueron llamadas por el Gobierno a una mesa de diálogo para buscar algún tipo de alternativa para que se acelere la venta de soja, que de continuar en sus mínimos históricos podría repercutir rápidamente en la liquidación de divisas. Así, por el momento, si se anuncia algún instrumento será sin el consenso previo del propio sector.

En tanto, fue el propio ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien en una cena que se realizó esta semana en la Exposición Rural, afirmó que el Gobierno no avanzará con una baja de retenciones ni un tipo de cambio diferencial para el agro. A su vez, desde el Gobierno señalan que esas versiones fueron “parte de una especulación tendiente a forzar el mercado de cambio restringiendo la oferta de divisas”. “No va a haber devaluación ni tampoco va a haber baja de retenciones. Estoy hablando en nombre del Presidente. En estas pautas, le pedimos a los productores que liquiden en función de los precios internacionales que tiene la soja", explicó claramente el titular de la cartera agrícola.

Los cálculos oficiales muestran que hasta la segunda semana de julio faltaban por comercializarse alrededor de 22,9 millones de toneladas de soja de la campaña 2021/22 valuadas entre u$s12.000 y u$s14.000 millones. En la vereda de enfrente, desde el sector primario explican que las ventas de la oleaginosa son el refugio de valor del productor y que los granos se venderán en la medida de sus necesidades económicas. A favor del Gobierno estuvieron los precios internacionales y gracias a eso, la liquidación de las agroexportadoras acumularon en el primer semestre del año el récord de poco más de u$s19.100 millones.

En rigor de la verdad, nunca antes el campo había aportado tanto dinero a la economía, pero el Gobierno también tuvo que afrontar fuertes pagos por importaciones de energía, en un contexto además en el que el FMI solicita una ambiciosa pauta de acumulación de reservas. Es por ello, que la soja depositada en los silos pasó a tener un lugar de relevancia para el Gobierno en este segundo semestre, en el que según cálculos oficiales deberían liquidarse unos u$s25.000 millones adicionales.

En definitiva, mientras van y vienen diversas versiones y declaraciones del Gobierno, los productores aguardan para tomar decisiones de venta, en un clima enrarecido y complicado porque las lluvias no llegan y eso también afectaría a la próxima cosecha de trigo. Un cóctel para nada beneficioso para que ingresen más dólares a la economía.

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