Mientras Trump deshoja la margarita, la economía no cesa de crear empleos

Economía

En noviembre se generaron 266 mil puestos de trabajo en Estados Unidos. La tasa de desempleo cayó una décima a 3,5%, el piso más bajo desde 1969.

¿Querés que te cuenten el cuento de la buena pipa? El acuerdo comercial con China está cerca. Muy cerca. Realmente cerca. Más cerca que nunca. Los días pasan, y las semanas, no se firma, y más se acerca. Es la paradoja de Zenón de Elea. Trump de Queens la reescribe paciente. Agrega variaciones intempestivas que son originales: de repente, piensa a viva voz que sería conveniente posponer todo (otra vez) hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, que suele preferir el perfil bajo a la hora de estas disquisiciones, aclara por qué: extender los tiempos le quita a China capacidad de presión. El Dow Jones Industrial se sacude, conoce el daño de otras treguas fracasadas, se frunce 300 puntos y, sin embargo, vuelven Trump y sus voceros, y no hay novedad; ninguna decisión tomada, el acuerdo sigue allí, al alcance de lapicera, cerca. China asiente. O calla, y otorga. En el medio se cuelan los avatares adversos de Huawei, o las crisis de Hong Kong y de los uigures de Xinjian, y nada. El acuerdo se mantiene cerca, como lo quiere Trump, y sin rúbrica (ídem).

El presidente teje y desteje como si fuera cónyuge de Ulises. ¿Hasta cuándo podrá jugar a las escondidas y la Bolsa, ya en la cima de récords a estrenar, subir a cuenta? Los fundamentos quedan lejos, cada vez más lejos de las cotizaciones. Sería grave que se frustre la paciencia, no haya fumata blanca, y la ley de la gravedad volviera a regir.

¿Hasta cuándo podrá estirarse el relato? Se escribió aquí, la semana pasada: “Si los líderes retiran la escalera (y los mercados quedan colgados del pincel), sólo una economía firme podría sostener expectativas tan altas”. Y esa es la idea precisa que estampó la difusión, el viernes, del informe laboral. Estados Unidos creó 266 mil nuevos empleos netos en noviembre. Se esperaban 187 mil (con el regreso de los obreros en huelga de GM). Sectores que en conjunto expulsaban mano de obra a razón de 10 mil personas promedio en los últimos meses – Comercio, Transporte y Servicios Públicos, Ocio y Hospitalidad y Comercio Minorista – sumaron 94 mil. La tasa de desempleo cayó una décima a 3,5%. Hay que remontarse a 1969 – cuando Neil Armstrong ponía un pie en la luna – para encontrar un piso tan bajo. Y la tasa se contrae con la participación en alza. Impera, además, estricta igualdad de género: hombres y mujeres se reparten la nómina laboral en sendas mitades.

¿Dónde está la recesión en ciernes? No hay rastro. Los salarios crecen más que la inflación, un saludable 3,1%, aunque sin acelerarse. ¿Qué más se puede pedir? Expansión sostenida del empleo, a un ritmo más rápido que el crecimiento de la población y la fuerza laboral, con salarios e ingresos reales en nítido ascenso pero sin atisbos de recalentamiento.

Tenía razón la Fed de Powell. La medicina preventiva de los tres recortes de tasas (entre julio y octubre) se prodigó a tiempo. “La economía está en una posición sólida”, Powell dixit antes de retirarse a cuarteles de verano boreal. Y tenía razón Wall Street al zambullirse de cabeza, munida entonces de poca evidencia, en el rally vigoroso que, al hacer su agosto, adelantó la Navidad. Y lo mismo Trump, quien no dejó pasar la oportunidad para tuitear: “¡GRAN INFORME LABORAL! En mayúsculas porque los que trabajan (y los que no) también votan. Es una noticia muy buena para la economía, la Bolsa y Trump. ¿Qué tan alentadora será para China? ¿Qué pasará con la odisea de las discusiones de comercio? ¿Si el tejido económico interno es tan sólido, y le cuentan que China no las tiene todas consigo, no querrá Trump destejer las mangas del acuerdo? Su asesor económico, Larry Kudlow, a cargo del relato el viernes, recitó la habitual letanía, pero añadió que el presidente no está todavía listo para la firma. El próximo sábado será una fecha importante: vence un ultimátum de la Casa Blanca, y si no hay compromiso, Estados Unidos promete izar los aranceles en 15 puntos porcentuales para un universo de importaciones desde China valuado en 160 mil millones de dólares. Será, pues, una semana para alquilar balcones. Posee todos los ingredientes para desplegar el guión de una película de suspenso. Y Wall Street, que podría abandonar la sala pero no quiere perderse el desenlace, no se soltará de la butaca.

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