Economía

Con el delivery para empresas, Glovo busca expandirse en el país

Ya tiene la mitad del mercado de entregas y cuenta con 6.000 repartidores. Lanza un servicio para compañías de e-commerce y suma cinco provincias.

Apenas 17 meses pasaron desde que en la Argentina desembarcaron las aplicaciones de delivery, creando un nuevo segmento de negocio y dando nuevas posibilidades en el reparto de los comercios, especialmente los gastronómicos.

Ese sector hoy está liderado por Glovo, de origen en Barcelona, que en el país tiene presencia en 43 localidades de siete provincias, y que busca “una consolidación luego de un 2018 de crecimiento explosivo”, basada en “una base de usuarios sustentable”. La compañía que se reconoce por las mochilas amarillas de sus repartidores tiene cerca de la mitad del negocio. Cuenta con unos 6.000 glovers y lleva entregados más de 5 millones de pedidos desde que se inició en el país.

Su presencia en la Argentina es relevante para la marca, ya que se trata de su tercer mayor mercado a nivel global. Es por eso que la apuesta es fuerte. Entre los próximos planes se cuentan la expansión a otras cinco provincias, bajar a menos de 38 minutos el promedio de entrega por pedido, y tres nuevas iniciativas: Cook Room (un espacio que se concesiona a partners), Glovo Business (pensado como correo, especialmente para e-commerce) y Super Glovo (alimentos).

Ámbito dialogó con el nuevo country manager de la empresa, Martín Rubino, quien dio su visión sobre el acelerado crecimiento del sector, habló sobre el presente económico y los cambios de hábito de los consumidores.

Periodista: ¿Cómo se explica este crecimiento explosivo de los servicios de delivery?

Martín Rubino: La Argentina es un país que tenía una cultura de delivery ya constituida, es parte de nuestras costumbres. La diferencia era que antes pedías pizzas o empanadas, que eran tus dos imanes en la heladera, y con estas aplicaciones tenés toda la oferta gastronómica de la ciudad en la palma de tu mano. Hay países en los que esta costumbre no está tan expandida. Por ejemplo en EEUU el delivery online le cuesta más que en países de América Latina o Europa. Después creo que se combina con un tema demográfico; tenemos toda esta generación de millennials que es ansiosa, está muy ocupada y quiere todo rápido, y tendemos a canalizar nuestra vida, para bien o para mal, a través del celular. Entonces el delivery en el celular, pudiendo ver todos los precios, toda la oferta, viendo fotos de lo que podemos pedir, es algo que se entrelaza muy bien con nuestros hábitos y costumbres con esa generación, que es nuestro principal público. Después la base de usuarios va creciendo y se va derramando más allá de este núcleo etario, aunque la mayoría sigue siendo el de menos de 30 años. Es un fenómeno que ya estaba ocurriendo y que simplemente la llegada de las plataformas, con toda la inversión que hay detrás, simplemente lo catalizaron. Venimos a aprovechar una tendencia que ya existía y que nadie estaba satisfaciéndola bien.

P.: ¿O sea que responde más a las necesidades que a un cambio de hábitos que se generó a partir de la tecnología?

M.R.: Es un buen punto. Es un ida y vuelta. Yo creo que por un lado esto estaba, y que el hecho de que se empezaran a pedir más productos y con mayor frecuencia fue permitido por las plataformas. Antes tenías delivery, pero tenías tres opciones en tu casa y pedías tres veces por semana. Hoy con las plataformas tenemos muchas más opciones, como incluso otro tipo de menor acceso como farmacias, supermercados, y otro tipo de productos, y eso que lo uses más habitualmente. Creo que los usuarios ya tenían esa necesidad y lo que vinieron a hacer las aplicaciones es a potenciarla.

P.: Llama la atención que el crecimiento tan explosivo haya coincidido en un momento en que el consumo está en fuerte retracción ¿cómo se explica?

M.R.: Es interesante, y quizás sea una casualidad. Desconozco porque tanto Glovo como otras plataformas desembarcaron en el país todas a mediados de 2017, justo el año en que empezaba a estar todo un poco complicado en lo económico. Pero creo que lo que pasa en este negocio es que se construye un mercado desde cero, y por eso el crecimiento es tan acelerado, porque estás creando nuevas oportunidades de negocio que no existían. Y por otro lado porque estás reemplazando en parte al consumo tradicional. En nuestro caso seguramente hay una parte de las ventas que antes iban por el delivery tradicional y ahora se canalizan por la plataforma. Y puede haber, si lo mirás bajo el lente de la coyuntura económica, un poco del reemplazo de la salida a comer afuera, que probablemente te va a salir más barato, porque por ahí la bebida la tenés, no gastás en estacionamiento. Hay un poco de eso dando vueltas. De hecho, lo que vemos con los partners es que hay casos de marcas que en esta coyuntura logran sobrevivir y logran ser rentables gracias al delivery, que puede llegar a alcanzar el 30% de la facturación de un local. Y en un período recesivo completa quizás la venta que se necesita para sostener su operación. También tenemos el caso de partners que crecen gracias al delivery, pese a que el contexto es difícil. El contexto tiene cierto impacto, pero venimos a contrarrestarlo y a ayudar a la industria a salir adelante a pesar de la situación.

P.: ¿Entonces la crisis los benefició?

M.R.: No diría que beneficiando. Glovo lo que genera es una oportunidad de crecimiento para una industria que sí se puede estar viendo afectada por la crisis. No diría que nos beneficia; para nosotros sería mucho mejor tener un mercado en crecimiento porque eso quiere decir que la gente puede gastar todavía un poco más. Claramente, el delivery es un producto de consumo no obligatorio. Con lo cual un contexto económico positivo haría que podamos crecer mucho más rápido y que nuestros partners puedan crecer todavía más. Pero sí el delivery es una oportunidad de mejorar el negocio para nuestros partners en un contexto que no es el mejor.

P.: ¿Qué ventajas tiene para los partners trabajar con Glovo?

M.R.: Lo que ofrecemos es la oportunidad de estar en la palma de la mano de cientos de miles de consumidores. Algo que en tu local, con tu propio servicio de delivery y con tu propio esfuerzo promocional te va a ser muy difícil tener ese mismo alcance. La gente tiende a pasar más tiempo y a comprar más en un lugar donde tiene toda la oferta consolidada. Es lo mismo que pasó con los sitios de comercio electrónico. Vas a tender más a usar una aplicación donde encontrás todo lo que querés, que en estar llamando o entrando a aplicaciones distintas de diferentes marcas. Una ventaja es esa vidriera. Y por otro lado, simplifica la estructura logística; el comercio cuenta con nuestra flota de 6.000 glovers que lo que pasa es que pueden brindar una entrega mucho más rápida y mejor que en el caso de tener una flota propia.

P.: ¿Qué opinión tiene del fallo que prohibió la operación de las apps de delivery en la Ciudad?

M.R.: El fallo fue apelado y la resolución del juez se echó para atrás. Lo que sí, esto nos permitió seguir enfocándonos cada vez más en lo que es orientación en seguridad vial a los glovers y trabajar en conjunto con el Gobierno de la Ciudad en seguir mejorando la seguridad en lo que se refiere a la circulación de los glovers.

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