Garbarino: para evitar cierres apura arreglo con sus proveedores

Economía

La cadena insiste con lograr una quita del 50% sobre una deuda de $6.200 millones. Se propone llegar a un acuerdo en los próximos sesenta días.

No está muerto quien pelea, dice un viejo refrán y con esta premisa se mueven los dueños de Garbarino, que continúan negociando con sus proveedores para que accedan a aplicar una quita del 50% sobre una deuda estimada de $6.200 millones. Así evitaría tener que aplicar una reestructuración drástica de sus operaciones que podría afectar a algunos de los 200 locales que tiene distribuidos por todo el país.

“Seguimos trabajando a contra reloj para que nuestros proveedores, que van desde las fábricas de electrodomésticos hasta proveedores de servicios, nos concedan mejores plazos de pago y una quita, que traería aparejado que el fondo de inversión Inverlat finalmente concrete la operación de compra. Nuestro objetivo es cerrar un acuerdo dentro de los próximos 60 días”, detallaron altas fuentes de la compañía a Ámbito Financiero.

Según explican desde Garbarino, el diálogo con los gremios está abierto y no está en la voluntad de la firma ejecutar despidos masivos: “La mayor fortaleza de la empresa es la cantidad de locales que tiene distribuidos en todo el país. Con eso en la cabeza estamos tratando de llegar a un acuerdo con los proveedores, a quienes hoy se les debe alrededor de $6.200 millones. Semanas atrás no querían sentarse ni a escuchar, hoy vemos una mayor receptividad y por eso no perdemos las esperanzas”, cuentan desde la cadena de retail que tiene alrededor de 200 locales comerciales.

Los dueños de Garbarino haciendo malabares para sostener una situación muy compleja. En una vereda está el fondo de inversión Inverlat, dueños en Argentina de los alfajores Havanna, que aseguran que tienen grandes proyectos para el futuro de la firma, pero todo está supeditado a que los proveedores accedan a una fuerte reestructuración de deuda. En la otra vereda, está además un grupo de bancos acreedores de la cadena de electrodomésticos que lograron un mandato de venta luego de reestructurar una deuda superior a los $3.600 millones.

Garbarino bien sabe de crisis económicas. Fundada en 1951 como un negocio dedicado a vender discos de pasta y combinados en la calle Uruguay 552 de Capital Federal, logró a lo largo de su trayectoria no sólo transformarse y liderar su segmento, sino también salir airosa y hasta más fuerte de la denominada “crisis del tequila” en 1995 y de la salida de la convertibilidad en 2001/2002.

La opción que se abriría de ahora en más sería la posible presentación de la empresa en convocatoria de acreedores. Con esto buscaría llegar a un acuerdo con sus proveedores, lo que abriría la puerta para la reaparición en escena de Inverlat o de otro grupo inversor decidido a tomar el control de la cadena.

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