Garbarino negocia acuerdo contra reloj con proveedores para que no fracase venta

Economía

Busca que los fabricantes de electrodomésticos acepten una quita sobre una deuda de $7.000 millones que la cadena mantiene con sus proveedores.

Lo que parecía ser la salvación para Garbarino volvió a convertirse una vez más en su verdugo. En esta ocasión, el fondo de inversión Inverlat confirmó que no comprará la cadena de electrodomésticos ya que no logró cerrar un acuerdo de quita de deuda por parte de los proveedores de la firma a los que les debe alrededor de $7.000 millones. Ahora, la empresa comanda por Carlos García busca alternativas y negocia a contra reloj con sus proveedores con la esperanza de reflotar la venta y evitar que la operación fracase.

En agosto de 2019 Garbarino había anunciado la reestructuración de su deuda bancaria que asciende a poco más de $3.800 millones y en aquel momento lo planteó como una buena noticia que traería aparejada la continuidad de sus negocios. Lo cierto es que el acuerdo también contempló la cesión de un mandato de venta a los bancos acreedores que comenzaron a presionar para ejecutarlo y ahí fue cuando apareció Inverlat.

El fondo de inversión que también es dueño de las operaciones de Havanna, entre otras firmas, anunciaba en este marco que en el caso de quedarse con Garbarino estaba dispuesto a concretar un proyecto de expansión de la cadena en el que se potenciarían sus diversas unidades de negocios. Pero todo se volvió a desdibujar ahora, porque Inverlat también esperaba que las fábricas de electrodomésticos le condonen a Garbarino parte de su deuda. Pero esa posibilidad no llegó a buen puerto y entonces Inverlat directamente desistió de la operación y dejó a Garbarino a la deriva.

En la práctica, según explican desde el sector de retail, la posibilidad de que las empresas fabricantes de electrodomésticos ejecuten una fuerte quita de deuda es muy remota porque lo que hoy le sucede a Garbarino es prácticamente calcado a lo de otras firmas del rubro como Musimundo o Ribeiro. Todas sufrieron los embates económicos de los dos últimos años que trajeron una caída en las ventas de alrededor del 50%, entre otros factores recesivos.

Anticipando esta situación, los dueños de Garbarino antes de la aparición en escena de Inverlat le ofrecieron a los fabricantes de electrodomésticos una participación accionaria a cambio de la condonación o quita de deuda.

Esa negociación tampoco fue fructífera porque en el sector industrial hoy no ven con buenos ojos destinar inversiones a la venta minorista, en primer lugar porque el consumo sigue mostrando malos resultados (Garbarino perdería alrededor de $500 millones por mes). Y también porque las empresas fabricantes recién se están levantando luego de dos años muy duros financieramente.

En tanto la cadena de electrodomésticos continúa operando, aunque no normalmente. En los últimos meses ejecutó una fuerte liquidación de stocks que se agudizaría en el tiempo y sus líderes, con García a la cabeza, continúan buscando alternativas para salir adelante. En paralelo los bancos siguen presionando y los proveedores no quieren dar el brazo a torcer. Todos quieren cobrar.

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