El miedo de Guzmán

Economía

En el equipo del ministro, reina el conservadurismo, una especie en extinción en el bestiario intermitente que regala la política vernácula.

Guzmán tiene miedo. Y probablemente tenga, además, razón. Si es como dicen, que no hay que confundir autoestima con soberbia, entonces la cautela manda. En el equipo del ministro, reina el conservadurismo, una especie en extinción en el bestiario intermitente que regala la política vernácula.

Guzmán tiene miedo a la percepción de éxito que podría surgir antes de alcanzar un acuerdo. Dicho en criollo: que todo el mundo (empresarios, políticos, oposición inorgánica, inversores) empiece a descontar que el acuerdo con los acreedores no sólo es posible, sino también probable. Y que el exitismo de ese proceso supere en velocidad a los hechos. Piensa que si todo el mundo da por descontado el acuerdo antes de tiempo, BlackRock puede plantarse y presionar en las últimas horas para que el Gobierno ceda un poco más todavía. Con el correr de los días, las presiones son cada vez más para la Casa Rosada. Y el final es abierto. Todavía.

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