Moyano hizo debutar a brasileños con piquete

Economía

Hugo Moyano volvió a bloquear una empresa por reclamos salariales y de encuadramiento sindical. Esta vez, como antes a Coto o a Carrefour, le tocó a Loma Negra, cuyas plantas en Olavarría («L'Amalie») y en Vicente Casares vieron impedidas la salida y el ingreso de vehículos por sendos piquetes del sindicato de camioneros. Los bloqueos habían comenzado a primera hora de ayer, con el folclore habitual en estos casos.

Anoche a última hora se seguía negociando en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, y los representantes de la empresa manifestaban su optimismo de que hoy por la mañana se levantaría el bloqueo en ambas fábricas. A cambio, los directivos de Loma Negra se comprometerán a entregar toda la información en su poder de las empresas que contratan para realizar el traslado de cal, hormigón y cemento de las plantas fabriles a los clientes.

El conflicto de ayer fue la primera « degustación» del «estilo Moyano» de presión sindical que experimentan los brasileños del Grupo Camargo Correa, que le compraron Loma Negra a Amalia Lacroze de Fortabat el año pasado. Según trascendió, los ejecutivos brasileños estaban entre atónitos e indignados por el hecho de ser las víctimas del bloqueo cuando en realidad no eran ellos el objeto de la ira de los camioneros.

«Tenemos camiones propios -sobre todo de Lomax, nuestra hormigonera- pero ni un solo chofer como personal propio; las ventas se hacen CIF (le proveemos el producto y el flete tercerizado) o FOB (el cliente retira la mercadería en planta, y se hace cargo del transporte)»,
explicaba una fuente de la cementera.

Lo que buscaba la gente de
Moyano -encabezada por su hijo Pablo- era que los camioneros de las empresas que prestan servicios a Loma Negra «cobren lo mismo que nuestros compañeros afiliados:acá hay recibos de menos de mil pesos, cuando el sueldo convencional está en $ 3.500». Sin embargo, no se trataría de casos de «explotación» sino de evasión impositiva y previsional: con la connivencia de los propios choferes, algunas de las empresas que prestan el servicio estarían efectivamente pagando ese monto, pero extendiendo recibos por la tercera parte.

Lo que buscaba Moyano, entonces, era cerrar esa canilla por la que se le escapa buena parte de los aportes que debería recaudar.
Paralelamente, también procurará que algunos de esos conductores, que obviamente no tienen ficha gremial, pasen a ser miembros de su sindicato.

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