Rousseff ya tiene equipo económico: confirmó a Mantega en Economía y salida de Meirelles del Central

Economía

La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, confirmó mediante un comunicado a Guido Mantega como ministro de Hacienda de su próximo Gobierno y a Alexandre Tombini como presidente del Banco Central, según un comunicado dado a conocer por su oficina de prensa. La carta, que tuvo acceso O Estado de Sao Paulo, menciona la designación de Miriam Belchior como ministra de planificación y presupuesto.

El anuncio se realizó a través de una nota difundida en el Centro Cultural Banco de Brasil, donde trabaja el equipo de transición de la futura mandataria, y significó el anuncio de los primeros nombres del futuro gabinete y un mensaje de continuidad en una de las áreas más sensibles.

El diario paulista informó que los designados son actuales funcionarios del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, ya que Mantega es ministro de Hacienda desde 2006; Tombini es funcionario de carrera en el Banco Central y Belchior se desempañaba al frente del PAC en el organigrama de la Casa Civil.

Rousseff pidió una "mano dura" en la contención fiscal el próximo año, dijo Mantega durante un Foro de Inversión en Brasil.

El Gobierno reducirá el presupuesto en más de 20.000 millones de reales en el 2011 y recortara fondos para el estatal banco de desarrollo BNDES en al menos 50.000 millones de reales, aseguró Mantega sólo horas después de haber sido confirmado como ministro de Hacienda.

Los comentarios de Mantega probablemente disiparán temores sobre que Rousseff continuaría con el tipo de gasto expansivo que puso las finanzas del país bajo presión este año.

"Será una reducción sustancial. La instrucción fue: una mano dura", dijo Mantega con respecto a los recortes de presupuesto. "Aún no tenemos las condiciones todavía para reducir la meta de inflación".

El freno en el presupuesto le permitiría al Gobierno de Rousseff cumplir la meta de un 3,3 por ciento de superávit primario presupuestario el próximo año, aunque podría caer a un 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto cuando se excluya Electrobras como se espera.

Con la economía creciendo por sobre el 7 por ciento, era tiempo de abandonar el estímulo fiscal, aseguró Mantega.

La restricción fiscal ayudaría también a bajar finalmente la tasa de interés real, o ajustada por inflación, aseguró Mantega. La idea es que menos gasto fiscal reduciría la demanda gubernamental por deuda y contener las presiones de precios, bajando la carga sobre el banco central para endurecer la política monetaria.

"Desde un punto de vista estructural, la reducción en el gasto tendrá un impacto en la tasa de política desde el próximo año", aseguró Mantega.

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