"Si hubiera una mejor coordinación de políticas, no sería necesario disminuir el bienestar social"

Economía

Entrevista de Liliana Franco


El director del Banco Mundial para Brasil, Rogério Studart, estuvo en Argentina para asistir a la conferencia de Waipa organizada por la titular de la Agencia Nacional de Inversiones, Beatriz Nofal. Con el escenario de la crisis europea y lo que se considera un fracaso de la reunión del G-20 en Toronto, el economista afirmó que se podría haber morigerado la aplicación tan drástica de los severos ajustes, que una gran mayoría de países europeos se están aplicando, si la respuesta hubiera sido con una visión global de la Unión Europea y no, como ocurrió, que cada país respondió individualmente frente a la crisis. En este sentido, dijo que sería importante, fortalecer aún más el Mercosur incluso como una manera de ir reduciendo las asimetrías de los países miembros. Señaló también que, a pesar de la crisis internacional, aún no se ha creado una institucional global que prevea un fondo anti cíclico. A continuación los aspectos más salientes de la entrevista mantenida con ambito.com.


Periodista: ¿Por qué razón Europa a través del FMI recomienda para salir de la crisis la aplicación de políticas que suelen ser conocidas como los preceptos del Washington Consensus a pesar de que en los últimos años en varios países han demostrado no ser eficaces?

Rogério Studart:
Uno de los temas principales de los últimos 20 años fue la excesiva confianza en la capacidad de los mercados para resolver los problemas estructurales que tienen que ver con la desigualdad, con la mala administración de recursos y con la capacidad del mercado de autoregularse. Creo que es momento de efectuar una auto-revisión de estos dogmas. Esto no significa necesariamente volver a las políticas que tuvimos en el pasado pues ahora tenemos desafíos nuevos como, por ejemplo, cómo cambiar la matriz energética ante el cambio climático, cómo hacer la redistribución de renta en momentos que la demanda agregada internacional se reduce, entre otros. Existe un problema político que tiene que ver con los gobiernos: después de muchos años vendiendo que la idea de que la mejor política era un menor Estado, este concepto se apoderó de la opinión pública como si fuera una verdad. A mi juicio, es un avance que en foros como el G-20 se reflejen este tipo de discusiones.

P. Se planteó que Europa ya no puede contar con las tres premisas básicas que tenía: buena jubilación, empleo y sistema de salud gratuito. ¿Europa va a tener un menor estándar de resguardo social?

R.S.: ¿Europa tiene que reducir el estado de bienestar social? No necesariamente. El dilema que se está creando es si los países hacen política expansionista conjuntamente, no necesariamente se crea un problema para cada país individual. Si hubiera una mejor coordinación de políticas, no creo que sería necesario disminuir el bienestar social.

P.: Es decir que si se volviera al origen del Tratado de Maastricht que establecía, entre otros acuerdos, que el déficit público anual no debía ser superior al 3% del PIB y que la deuda pública debía ser inferior al 60% del PIB, ¿no estaríamos frente a la crisis que atraviesa numerosos países de la UE?

R.S.: No se puede tener una integración comercial y financiera sin tener mecanismos en temas sistémicos. A mi juicio, no hubo una Banca Central Europea que haya respondido a la crisis con una visión europea. Los ajustes tienen que ser racionales. Una cosa es hacer un ajuste a nivel global o de una región integrada. Creo que la solución en Europa no es reducir la integración, es ser más Europa con más solidaridad, más acuerdo entre los países. No creo que haya necesidad de recortar el estado de bienestar social. No veo ninguna restricción tecnológica o económica para proveer a la población del mundo una vida razonablemente civilizada.

P.: Sin embargo las medidas que se están anunciando son recortes de salarios, de subsidios, despidos, rebaja de pensiones...

R.S.:
Sí, es cierto, pero continuando con mi idea de que con una mayor integración los problemas serían de menor costo para cada país, le pongo como ejemplo, España. En este país, hay un problema fiscal, de deuda externa. Si hubiera una forma de reestructurar la deuda externa española a través de mecanismos integrados europeos, España podría hacer su ajuste a lo largo del tiempo, que involucraría alguna pérdida de beneficios pero no tan profunda. Esto permitiría un espacio como para repensar algunas inversiones, como utilizar la capacidad de renovación tecnológica para crear sectores que hagan migrar por ejemplo del sector público para sectores más intensivos en tecnología. Hoy, todo tiene que ver con tiempos de ajuste. Si no se cuenta con el acuerdo de un conjunto de países, habrá que hacer un profundo ajuste y se crea un problema sistémico mayor porque la demanda de España se reduce, esto impacta en la demanda de otros países vecinos.

P. A su juicio, ¿se podría evitar la aplicación de ajustes tan drásticos si Europa hubiera tratado de ver en conjunto el problema, no como un problema de Grecia o de España, sino como un problema de toda la región?

R.S.: Sí. Hoy en día estamos muy interconectados, la globalización en los últimos 30 años fue un proceso de integración comercial, financiera muy profunda. Pero no hemos creamos instituciones globales para hacer política anti- cíclica a nivel global. Entonces, cuando comienza la crisis cada país se ocupa de su problema. Esto crea una falacia de composición al revés, yo tengo que reducir la demanda, las importaciones, entonces mi vecino tiene que reducir sus exportaciones, si lo hace, tiene un crecimiento en su relación deuda/exportaciones, y tiene que hacer su ajuste.

P. Teniendo en cuenta estas falencias de la Unión Europea, ¿cuál debería ser el modelo a seguir por el Mercosur?

R.S.: Como opinión personal, no es necesariamente una opinión oficial de Brasil en el Banco Mundial, creo que necesitamos más Mercosur, entendiendo al Mercosur como una visión de largo plazo. Sé que la integración de las decisiones, es un tema complicado porque tenemos problemas de división de trabajo a nivel comercial, a nivel financiero. La lección que nos deja Europa no debe ser que necesitamos menos integración sino más, más mecanismos de apoyo mutuo, incluso mecanismos de recrear balances cuando hay desbalances. Ejemplo, si un país tiene un desequilibrio externo muy fuerte con otro de la región, que automáticamente le permita revertir la posición y mantener en el largo plazo un crecimiento de importación y exportación interregional.

P. ¿Cree que es posible lograr esta visión ecuánime?

R.S.:
Sé que es muy complicado. Tenemos una complementariedad. Necesitamos más integración, más mecanismos de solidaridad financiera, comercial, de transferencia de tecnología. Yo soy muy Mercosur.

P.: ¿Cree que es necesario, como plantean algunos países emergentes, que roten las autoridades del FMI y el BM para que sus designaciones sean determinadas por idoneidad y no por nacionalidad? ¿Cree que es necesario que haya mayor participación de voz y voto en estos organismos multilaterales?

R.S. Brasil y Argentina han peleado muchos años por este cambio de visión. No es solamente un tema de justicia, es un tema de crear una cultura distinta en las relaciones entre los organismos y sus clientes. Se escucha mucho más a los clientes cuando estos tienen mucho más poder. Esta situación la vi en el BID, donde junto con Argentina somos los dos más grandes accionistas y se escucha mucho más lo que decimos. Eso se puede reproducir sin ningún problema tanto en el Banco Mundial como en el FMI.

P. ¿Usted coincide que ante la crisis internacional ahora los países emergentes pueden ser muy atractivos para las inversiones?

R.S. Si, coincido, el tema es ver qué políticas vamos a hacer. Tenemos una oportunidad única, como por ejemplo, ofrecer innovaciones en el crecimiento de mercado doméstico que llame la atención del inversor internacional. Tenemos que ser economías dinámicas desde el punto de vista económico y desde lo tecnológico para hacer una plataforma de atracción.

P: Sin embargo, Argentina y Brasil compiten por las inversiones y obviamente, Argentina con un mercado interno mucho más pequeño lo que lleva a veces a que los inversores privilegien a Brasil. ¿Cómo hacer para salvar esas asimetrías?

R.S.: Con más integración, con más Mercosur, hay que crear un espacio y eso requiere mucha inversión para crear más infraestructura para integración de logística, más instituciones de colaboración mutua. Con eso se crea un espacio, de esta manera se crea igualdad de condiciones.

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