Giro de Vicentin: sigue negociando su deuda pero no descarta la convocatoria

Economía

La empresa emitió un comunicado en el que ratifica que quiere llegar a un acuerdo con sus acreedores "cualquiera sea la figura jurídica aplicable". Hasta la semana pasada se negaba a ceder las decisiones de una posible venta a la Justicia comercial.

Luego de 10 días de silencio absoluto, ayer la firma agroindustrial Vicentin emitió un comunicado en el que ratificó su intención de alcanzar un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su deuda que supera los u$s1.300 millones. Pero esta vez hubo un cambio: no descartó que sea mediante una convocatoria de acreedores ante la Justicia comercial, cuestión que hasta hace semanas la empresa buscaba evitar.

“Es la firme intención de Vicentin salir de los problemas financieros actuales mediante un acuerdo con los acreedores en el menor tiempo posible, cualquiera sea la figura jurídica aplicable; y reactivar las plantas industriales lo antes posible, garantizando en cualquier escenario el mantenimiento de los puestos de trabajo”, indica el comunicado enviado por la compañía comandada por Alberto Padoan.

Así la firma agroindustrial salió a refutar algunas versiones que ayer indicaban que el pedido formal de la apertura de una convocatoria de acreedores ante la Justicia comercial de Santa Fe sería inminente. Pero tampoco lo descartó de plano y más bien dejó la puerta abierta para hacerlo en un futuro no tan lejano.

Básicamente, desde la empresa explican que siguen negociando con sus acreedores (entre los cuales el principal es el Banco Nación, de quien recibió un crédito de poco más de u$s18.300 millones), para salir cuanto antes del “estrés financiero” anunciado dos meses atrás y por el cual paralizó sus dos plantas de crushing y toda su operatoria comercial.

En la última semana el panorama de Vicentin se complicó todavía más y el tiempo le juega en contra. Fue porque más de 10 firmas involucradas -entre las que se destacan acopios y cooperativas que le vendieron granos y con los que tiene una deuda de u$s350 millones- concretaron presentaciones ante la Justicia solicitando el embargo de sus bienes y empujaron al holding agroindustrial al abismo.

“Medidas cautelares interpuestas por unos pocos acreedores comerciales, activadas en el período de feria judicial, han imposibilitado la puesta en marcha de las plantas, pese a que había interesados de primera línea en fasones que lo hubiesen permitido”, detalla el escrito distribuido por la empresa que buscaba en breve retomar la actividad de la mano de contratos con terceros.

En este marco, quizás el dato más positivo para la familia Padoan es que la estatización de la empresa no estaría en los planes del Gobierno Nacional e incluso desde la propia firma remarcan que no solo están en conversaciones para reestructurar su pasivo con el Banco Nación, sino que también avanzarán luego con la banca privada.

En este marco la venta de alguno o varios de sus activos también está entre los planes inmediatos de los dueños de Vicentin. Las conversaciones con varias firmas multinacionales y una nacional están en marcha pero todavía no se cristalizó un acuerdo concreto. El punto de inflexión continúa siendo el valor que pide la empresa versus lo que están dispuestos a pagar los interesados.

Otra cuestión clave a tener en cuenta es que con la apertura de una convocatoria de acreedores la decisión final de una posible venta de activos quedaría en manos de la justicia comercial y este escenario tampoco sería el más conveniente para los dueños de Vicentin que todavía intentan mantener bajo su órbita las operaciones de la firma fundada hace 90 años.

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