Diálogos de Wall Street

Economía

El rally de la Bolsa y el acuerdo con China: ¿hermanos gemelos? Conversamos con Gordon Gekko luego de que Trump admitiera inconvenientes en la negociación.

Periodista: Nos tomamos un respiro. Venimos de seis semanas en alza, tres rompiendo récords, el lunes todos los índices principales con un pie en nuevos máximos. Era hora de hacer una pausa, y mirar alrededor. La Bolsa sube como una exhalación, pero es lo único que se comporta así. ¿No es una burbuja ya?

Gordon Gekko: Hay un fervor notable que un mes atrás no existía.

P.: ¿Los precios no incorporan un escenario idílico? Un acuerdo con China, no muy ambicioso pero duradero; la expansión más larga de la historia en los EE.UU. retomando su avance a paso firme y una recuperación saludable en el resto del mundo. ¿No estamos cotizando la perfección?

G. G.: No de manera plena todavía. Es un péndulo. Pasamos de un pesimismo acendrado a ver cómo se despejaba el horizonte y despuntaban las soluciones más favorables a los problemas que parecían insolubles. La Fed hizo una gran contribución.

P.: Son promesas volando, no realidades que estén en mano.

G. G.: Nadie lo discute. En mano, será otro precio.

P.: ¿Más elevado todavía?

G. G.: Entiendo que sí.

P.: El golpe va a ser muy duro si el acuerdo con China se frustra...

G. G.: Son las reglas del juego.

P.: La Casa Blanca le tomó el gusto al juego de la paz comercial. Manda a sus voceros a decir que el acuerdo se arrima, que está muy cerca…

G. G.: Lo dice el propio Trump.

P.: Y, sin embargo, no es así. Hoy (por ayer) le tocó al presidente admitirlo...

G. G.: Los chinos quieren firmar un documento que dé marcha atrás con todos los aumentos de aranceles desde el día uno. Y los estadounidenses pretenden que China se comprometa por escrito a aumentar sus compras de productos agrícolas por 40/50 mil millones de dólares. Ahí se estancó la ronda.

P.: Trump señaló que no está dispuesto a desensillar los aranceles por completo. Y que si las conversaciones llegan a punto muerto volverá a aumentar los gravámenes de importación. ¿Será verdad? ¿O es un bluff?

G. G.: Si para el 15 de diciembre no hay arreglo elevará los aranceles.

P.: ¿Lo cree así?

G. G.: Si él emite un ultimátum, y no lo cumple, China le habrá doblado el brazo. ¿Y después, cómo sigue?

P.: ¿No es curioso que los mercados se catapulten con los comentarios optimistas sin mucho basamento de Larry Kudlow, asesor económico de la presidencia, e ignoren por completo las palabras de Trump sobre una desavenencia fundamental?

G. G.: Ya le concedí que existe un fervor que antes no había. Pero tiene un sustento nada caprichoso. Trump se enamoró de los aranceles, como chico con juguete nuevo. Y ahora está visiblemente preocupado por la posibilidad de una recesión.

P.: Algo aprendió...

G. G.: ¿Que los aranceles recaen, en gran medida, sobre los propios consumidores de los EE UU ? Espero que sí. No estoy tan seguro. Pero le tienen que haber explicado de alguna manera que la guerra comercial estaba empujando a la economía y los mercados a un abismo.

P.: Y no le fue mal aflojando la tensión. Ahora bien, si no hay entendimiento, volvemos a fojas cero y la Bolsa está en alturas nunca vistas como para un aterrizaje brusco.

G. G.: China tampoco se la lleva de arriba. No es solamente la desaceleración constante de su economía. Quizás la discrepancia tenga que ver con una discusión sobre Hong Kong, por ejemplo. No lo sabemos. Wall Street apuesta a que los dos líderes políticos necesitan una tregua que perdure, que es una prioridad compartida. Hasta el momento, todo marcha acorde a ese guión, pero falta el remate, el acuerdo fase uno, que es la clave para despejar también las dudas en torno de la economía.

P.: Trump y Jerome Powell se reunieron el lunes en la Casa Blanca. El presidente le hizo escuchar sus recomendaciones de política monetaria, y el chairman ratificó que las decisiones de la Fed prescindirán de motivaciones políticas. ¿Habrá sido así?

G. G.: No hacía falta reunirse para intercambiar obviedades. Pero la Fed sí querría saber de boca de Trump cuál es el status de la discusión con China. Habrá que ver, entonces, si mantiene su discurso o requiere un retoque.

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