Diálogos de Wall Street

Economía

Wall Street no para. Ni una discusión con Europa, ni el comienzo del juicio político o el coronavirus lo frenan. Las razones según Gordon Gekko.

Periodista: ¿Hasta la victoria, siempre? Wall Street no sabe lo que es un traspié. Dio vuelta la página de la puja comercial con China, concretó el acuerdo fase uno, y lejos de calmarse o tomar un respiro, salta a la próxima fase alcista, persiste en hacer añicos los récords.

Gordon Gekko: Hace dos años y medio, 29 meses en realidad, que no muerde el polvo de una corrección de manual de 10%. Es notable, porque tampoco reina una euforia descontrolada.

P.: Es lo que ratifica la última encuesta de Bank of America / Merrill Lynch. Los administradores profesionales están invertidos en la Bolsa pero no al tope de sus posibilidades.

G.G.: Nadie habla de una nueva era superlativa. La visión geopolítica, más bien, es sombría. Y si hablamos de liderazgo, el presidente Trump no es el prototipo de estadista internacional que nos incite a soñar en un futuro maravilloso. Él, solito, se las puede arreglar para arruinar todo.

P.: Una caída circunstancial, transitoria, no debería sorprender a nadie. Y, sin embargo, no tiene visos de asomarse siquiera.

G.G.: El episodio del general Soleimani –el choque de frente con Irán– era la ocasión ideal. Un cisne gris oscuro. Y así como apareció se fue sin dejar daños. El barril de crudo vale hoy 11% menos que el 3 de enero.

P.: Y, ya se lo escuché decir varias veces, lo que no mata, fortalece.

G.G.: Las pruebas están en las pizarras. A la vista del público.

P.: Trump pasó de bregar con China a decir que, en materia de comercio, la Unión Europea es un jugador mucho más ventajero. ¿Qué pase el que sigue? ¿Volveremos a las andadas? ¿O, como parecen señalarlo los mercados, no nos comamos el amague, simplemente no importa?

G.G.: Lo que importa ahora son las elecciones. El comercio perdió su sitial de privilegio. Y el argumento comercial de Trump para la campaña es un discurso triunfal de paz.

P.: ¿Cómo es eso?

G.G.: Mambrú se fue a la guerra y no sólo volvió intacto sino que trajo las “rendiciones” de México, Canadá y China. Hay un nuevo Nafta, un acuerdo fase uno con China y habrá alguna otra prenda que se negociará con Europa. Digamos, Trump portará un collar de acuerdos beneficiosos para los EE.UU. que nadie sino él se animó nunca a discutir y pudo conquistar. Trump hizo la guerra pero con un “timing” preciso: que se votara en paz.

P.: Hicimos la guerra comercial, y ya la ganamos.

G.G.: Esperen a ver, si no quieren creer, cómo China aumenta sus compras de productos de EE.UU.

P.: En otros tiempos, un juicio político al presidente no era una anécdota menor. No pasó con Nixon, que renunció antes que el Congreso sellara su suerte, ni pasó con Clinton (aunque después consiguiera zafar de la destitución). A Trump no le entran las balas. Aunque Nancy Pelosi, la figura líder de los demócratas, diga que tiene pruebas suficientes para la remoción del presidente.

G.G.: Tendrá las pruebas pero no tiene los votos. Y, como su nombre lo indica, se trata de un juicio político. De ahí que no mueva el amperímetro.

P.: ¿Y si surgen nuevos testimonios, y nuevas evidencias que lo comprometan a Trump?

G.G.: En la medida que no consigan modificar el voto de los senadores republicanos nada cambiará. Por supuesto, ello podría erosionar su imagen pública y hacerle perder las elecciones. Realidad que hoy tampoco se avizora.

P.: ¿Pensar que una epidemia de coronavirus pueda truncar el rally parece, a esta altura, el empecinamiento de un “bear” (inversor bajista) que no quiere dar el brazo a torcer y no un escenario probable?

G.G.: Es improbable, no es imposible. Un crecimiento fuerte del número de víctimas, y una diversificación geográfica amplia de la crisis, podría hacer estornudar a la Bolsa, seguro. Es temprano para descartarlo, pero no es el pronóstico favorito. Si se produce Wall Street le prestará atención. Por ahora, mira los balances. Y el 75% de los presentados supera las expectativas (que eran de por sí modestas). Con eso se arregla para seguir el ascenso.

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