Diálogos de Wall Street

Economía

¿Wall Street se rinde a un virus con corona? ¿O no es lo que parece? Gordon Gekko nos deja su opinión: el virus se cura con buenos balances.

Periodista: Un virus con corona en la remota Wuhan consiguió lo que no pudo una lluvia de misiles sobre las bases militares en Irak. Wall Street no pudo desentenderse. Sintió el impacto. El nerviosismo espeso del lunes hacía meses que no se observaba.

Gordon Gekko: Al final, era por abajo. Es una estocada más sutil pero, a la vez, un enemigo capaz de sembrar una mayor intriga. No se lo ve venir.

P.: ¿Comenzó la tan mentada corrección en la Bolsa?

G.G.: ¿Y habrá durado un solo día? El Nasdaq cayó casi 2% el lunes y hoy (ayer) rebota 1,5%. De momento, es un pestañeo, inquietante, sí, pero no mucho más que eso.

P.: No es fácil evaluar cuál es la magnitud de la amenaza que representa el coronavirus. Con él no se podrá negociar un acuerdo de paz. Y debería ser refractario a las bajas de tasas de la Fed. ¿No se nos instala así una molesta espada de Damocles?

G.G.: Llevamos varias sobre nuestras cabezas. Cada una con sus características especiales. Y no han sido más que molestias circunstanciales. ¿Será diferente esta vez? No es la primera epidemia que enfrentamos. Y dicen los expertos que la mortalidad del virus es más bien baja. La situación es incómoda, y bastaría que se acelere el contagio para desatar el pánico, pero, fíjese en la reacción de los mercados, lo más probable es que sea una amenaza efímera y no tan pertinaz como las muchas otras que nos sobrevuelan.

P.: Se habla mucho de la complacencia. Y me queda muy claro, por lo que me señala, que está bastante arraigada.

G.G.: Seguro. ¿Qué le dobló las piernas a Wall Street este lunes? ¿Los números del virus y su rápido ascenso? ¿O es la noción de que el brote además nos encuentra en una situación vulnerable, con cotizaciones muy elevadas, tras un rally que parece no prestarles atención a los fundamentos?

P.: Es un cruce de caminos, y la posibilidad de una colisión frontal. ¿Por qué no pensar que son los dos factores los que forzaron una caída a plomo?

G.G.: De acuerdo. Podemos ser más precisos todavía. Obran dos incógnitas peligrosas. El virus y la concentración de balances.

P.: Estamos en el apogeo de la difusión de los estados contables.

G.G.: Casi un tercio de los balances de las compañías que forman el índice S&P 500 informan sus números (y perspectivas) esta semana. La irrupción del virus hace más resbaladizo el terreno. Una empresa que decepcione se puede llevar, en estas condiciones frágiles de ánimo, un golpe memorable. Bajar la exposición pareció ser la orden del día el lunes. Mera cautela, más que información anticipada.

P.: ¿Y los balances salieron mejores que lo esperado?

G.G.: El plato fuerte, Apple, va a publicar el suyo cuando finalice la rueda. Pero el papel cotiza en alza, y hace las veces de ariete. Y conste que Apple tiene un gran negocio en el mercado interno de China, no va a poder abstraerse del impacto negativo del coronavirus sobre la actividad local.

P.: No sabemos qué pasará con la epidemia. La Organización Mundial de la Salud se resiste a declarar la emergencia internacional.

G.G.: Es una situación gravísima para China, dice, pero todavía no para el mundo en su conjunto.

P.: Y tampoco sabemos qué pasará con los balances. Lo que usted sugiere es que si despejamos la incógnita sobre los resultados corporativos, Wall Street volverá a ponerse de pie. El virus no le importa tanto. Le baja las defensas y lo torna sensible. Pero si los balances son buenos, adiós preocupación.

G.G.: Es una simplificación. China y Hong Kong, por ejemplo, van a acusar daño importante en su economía real. A esta altura, es innegable. Para Wall Street uno podría decir que el virus no es materia tan delicada. Lo que intuimos hoy es que se “cura” con la expectativa de buenos balances.

P.: Las acciones cayeron, pero mucho más cayeron las tasas largas como fruto de la crisis viral. Tanto que hay algunos tramos de la curva de rendimientos que han vuelto a invertirse. Por caso, las tasas de cinco años se nivelaron con las de dos. ¿No es una señal de que también la economía de los EE.UU. va a debilitarse?

G.G.: Yo diría que no. Es una reversión fugaz, muy puntual. Es más reflejo de lo que pasa en el mercado de activos financieros, que siempre es más volátil, y tiende a sobrerreaccionar, que de las condiciones de la economía real.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario