6 de diciembre 2016 - 00:00

A rodar

• Es ya un clásico al final de cada semestre: la incertidumbre por saber qué va a hacer el Gobierno con los Impuestos Internos. Un empresario del sector que aseguró haber hablado con un funcionario "importante" confió que se están evaluando dos alternativas. Una, con un incremento de 15% del valor sobre el que se comienza a pagar el tributo. Hoy está en $350.000. La otra es repartir ese ajuste en un 8% a partir del 1 de enero y otro 8% en julio de 2017. La franja más alta, la de $800.000, quedaría sin modificaciones. Igual, en el sector, nadie quiere festejar a cuenta. Es que la experiencia respecto a lo que sucedió en junio pasado todavía está fresca. También desde el Gobierno habían dejado trascender, entonces, que habría cambios en la base imponible pero, a último momento, se quedaron las manos vacías. Por eso, ahora apelan a la cautela. Además, miran el contexto y todo es negativo. Por ejemplo, la discusión en el Congreso por cómo financiar los cambios en Ganancias. "Si no saben de dónde sacar plata para cubrir el hueco que dejará Ganancias, no es un buen momento para que alivien la presión impositiva de los autos más caros", dijo otro empresario que no descartó que todo siga igual.

• Más allá del número fino por lo que puede pasar, la cuestión impositiva es un tema sensible. Más en los últimos días en los que el dólar comenzó otra vez a ser noticia por su incremento. Al subir la moneda estadounidense, los autos suben en pesos y, de esta manera, son más los modelos que se acercan a la franja en la que empiezan a tributar. La alternativa es que las empresas absorban el mayor costo para evitar que el modelo salte de precio. Un importador se mostraba preocupado por el tema: "No está pegando" , respondió a la pregunta sobre la suba del dólar.

• El tema de "hacerse cargo de los costos" marcó todo el 2016 y es por eso que a muchas empresas -terminales importantes- no le cierran los números. Un directivo de una de estas compañías reconoció que en todo el año perdieron plata con un modelo que producen localmente. Con el resto de la gama "salieron hechos". Pero de ganancia real, ni hablar. La pregunta obvia era cómo hacían para que el negocio cerrara. "Estamos gastando lo que ganamos en años anteriores", dijo sin dudar. En esta pérdida de rentabilidad, juega un papel importante el festival de bonificaciones de los últimos meses. Al respecto, este directivo hizo una predicción: "Van a seguir el año que viene". Esto porque Brasil va a seguir mandando autos a granel. En parte, porque tienen mucho stock, pero también porque el real cayó frente al dólar, desde el triunfo de Donald Trump. En números gruesos, la devaluación en Brasil desde el 8 de noviembre duplica a la que se produjo en la Argentina.

• Pero esta política de bonificaciones está haciendo estragos en las concesionarias. El sistema funciona de la siguiente manera. La filial argentina negocia con su par de Brasil un precio. Este incluye una ganancia para ambas partes. Después, la automotriz local le impone la política de descuentos a su red con objetivos muy exigentes. El que paga los platos rotos es el último eslabón de la cadena que, para no ser "castigada" por la terminal, tiene que aceptarlos. Hay mucho malestar por este tema. Tanto es así que hoy habrá una reunión entre representantes de una red de concesionarias de empresa líder para fijar una posición de fuerza con vistas a 2017. No quieren seguir siendo ellos los que paguen el costo de "regalar" autos.

• Manuel Antelo siempre interesa. En una reunión de las tantas que hubo por fin de año, un hombre cercano al ex CIADEA, insistió con el desembarco del exitoso empresario. Dijo que para julio habría novedades. Traería la marca china Great Wall, fuerte en SUV y pick-ups y hacia fin del 2017 lo haría en el segmento de los autos con otra compañía del mismo origen. Habrá que esperar.

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