25 de julio 2017 - 00:00

A rodar

A rodar
• La semana pasada se le dio un espacio especial a esta sección. Toda una página. El tema lo ameritaba y se vieron sus consecuencias días después. La visita del ministro de Producción, Francisco Cabrera, a la provincia de Córdoba fue una bisagra para el Gobierno. Recibió quejas del sector autopartista por el problema de las importaciones de 0km desde Brasil. Si crecen las ventas de autos brasileños, los vehículos nacionales -donde estas empresas pueden colocar sus piezas- pierden mercado y no compensan con las magras exportaciones. En medio de los reclamos -como se contó una semana atrás- el funcionario abandonó el tono cordial que lo caracteriza y se puso firme. "¿Qué quieren que haga?" les espetó a los más díscolos. El ministro reflejó así su situación al verse encerrado entre dos posturas enfrentadas porque tampoco podía frenar la importación de autopartes que sirven para la fabricación local de vehículos. Pero fue categórico. "Habrá garantías", dijo de forma concluyente. Exactamente, una semana después, la resolución en cuestión salía publicada en el Boletín Oficial.

• La medida no sorprendió porque hacía ya bastante tiempo que estaba en mente del equipo de Cabrera. La discusión pasaba por si altera o no las reglas de juego. Para algunos, si se firmó el año pasado un acuerdo que establece que hasta el 2020 hay plazo para llegar a un Flex promedio de 1.5, pedir ahora, "por las dudas", una garantía ante la posibilidad de incumplimiento genera imprevisibilidad. Otros creen que es lógico que el Gobierno lo haga. Peor sería encontrarse en tres años con algún caso de una terminal que llegue muy excedida y que no pueda pagar la multa y deje un "clavo" para el Estado. Este argumento se basa en la invasión de autos brasileños de los últimos meses. Además, colocarles garantías a las automotrices no hace más que igualar las reglas con todos los importadores de piezas para reposición o autopartistas que siempre lo hacen. Es una práctica común en comercio exterior.

• Ante el hecho consumado, desde ayer a la mañana los equipos de abogados de las terminales más comprometidas comenzaron a evaluar la legalidad de la medida. Incluso hubo interconsultas entre los miembros de ADEFA para definir una posición común (no es el fuerte de la entidad). Lo ven como una mala señal para un sector que está entre los que más invirtieron (y lo sigue haciendo). Se reconoce que en el AC14 se prevé este mecanismo pero se analizan los distintos vericuetos jurídicos para hacer un planteo. Desde una automotriz, explicaron a Ámbito Financiero, que el tema puede terminar en la Justicia. En otra, más en línea con la decisión oficial, ya están averiguando sobre seguros de caución (las garantías pueden ser por este mecanismo, aval bancario o en efectivo). Ya se mencionó en esta sección que una terminal comenzó a reservar fondos para el pago de una parte de la multa. "Ya sabemos que algo vamos a tener que pagar", reconocieron. Es que cada vez es más evidente que la estrategia inicial que adoptaron algunas empresas no se podrá cumplir. Éstas apostaron a una recuperación de Brasil que no se produce. El plan era, en los primeros dos años, ganar mercado con los autos brasileños que llegan en abundancia a menor precio por la crisis interna y, en los otros dos, compensar con exportaciones ante la mejora del socio del Mercosur. El segundo tramo de esa jugada no se está cumpliendo.

• De todas maneras, ahora viene un proceso que llevará su tiempo. El Gobierno debe notificar el desequilibrio de cada empresa, éstas evaluar si se es correcto y después decidir si ponen la garantía o judicializan el planteo. Algo bueno es que se reconoce para calcular el Flex las autopartes que se importan para producir los autos en las plantas argentinas. Así se alivia un poco la situación de las empresas más comprometidas. Algo malo es que para el Flex no se tienen en cuenta las exportaciones a otros mercados fuera de Brasil, por el acuerdo es con otro país. Ante la crisis del gigante del Mercosur, las terminales buscaron terceros países para colocar sus autos y, en algunos casos, algo se ha logrado. Pero como están las cosas no sirven para el cálculo final. Ese va a ser un reclamo que se le hará al Gobierno para ir achicando el monto de la garantía. Hay que aclarar que no todas están en falta. Según cálculos que tenía el Gobierno hace unos meses, el Flex promedio era de 2 (el máximo permitido es 1.5). Para llegar al 2020 con los números en orden, en los próximos dos años el sector tendría que tener un coeficiente de 1.26. Tarea muy difícil o imposible.

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