A rodar

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• Es un momento difícil. La estampida del dólar alteró la economía y dio un golpe muy duro al sector automotor, que era uno de los pocos que, desde el primer momento de la gestión de Mauricio Macri, no paraba de crecer. Ahora, las situación cambió y la caída de ventas tiene un final incierto. Tanto es así que las proyecciones que había realizado, a comienzos de año, la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) están quedando muy desactualizadas en cuanto al mercado interno. No así la producción y las exportaciones. En enero, la entidad había corregido los pronósticos dados a conocer unos meses antes ante una mejora adicional de Brasil. Se hablaba de un mercado interno para 2018 de 945.000 unidades, un volumen de producción de 565.000 y exportaciones de 300.000. Hoy hasta la corrección de la corrección está por ser corregida. Es la Argentina.

• En las últimas reuniones en ADEFA se ratificaron las metas (palabra polémica en estos tiempos) previstas en lo que concierne al "efecto Brasil". Números más, números menos, las cifras finales rondarán por los valores estimados. En donde se entra en un escenario incierto es en las ventas domésticas. Desde abril -cuando empezó a subir el dólar- ya se sabe que no se iba a cumplir el objetivo de 945.000 vehículos entregados a concesionarias. Primero se pensó que se podía estar cerca de las 900.000, como sucedió en 2017, pero hoy los más optimistas -salvo un caso que aún cree que se puede estar cerca del nivel del año pasado- estiman entre 820.000 y 850.000. El problema es que el mercado no es estático y sigue cambiando (para mal). Esto no sólo complica el momento actual sino que condiciona 2019.

• En el último encuentro de las autoridades de las terminales se habló de las perspectivas para el año próximo y los datos son alarmantes. En principio, se había estimado que 2019 podía mostrar un mercado interno de 800.000 vehículos, pero el derrumbe actual está obligando a recalcular porque esa proyección se hacía cuando se pensaba que 2018 no iba a ser tan malo. El número que se maneja ahora es de 700.000 patentamientos para el año que viene. Todavía se sostiene, ante las consultas periodísticas, un escenario más optimista, pero ese es el número que ya piensan algunos para el próximo período. Por el momento, no se va a poner en un papel ni hacerlo oficial. "Queremos esperar unas semanas para saber si tocamos fondo", explicó una fuente del sector. Recién cuando se alcance ese piso se tomará la decisión de darlo a conocer. Hay un arrastre muy malo de lo que va a ser este segundo semestre. Al nivel de ventas actual y proyectado para 2019, da ese número. Hay quienes esperan que el año que viene se revierta lo que está sucediendo en 2018, con un primer semestre mejor que el segundo. En ese caso, la mitad final de 2019 podría estar por arriba de la primera. Son suposiciones. Lo bueno es que sí estiman un crecimiento de la producción por Brasil. El dato que maneja ADEFA es de 610.000 unidades. Igual, todo depende de lo que suceda en las elecciones en ese país.

• Sobre el tema de los reintegros a las exportaciones, que fueron recortados recientemente, el ministro Dante Sica entendió el reclamo, pero no tiene soluciones inmediatas. Los conformó, en la reunión que mantuvieron, diciendo que quedaron exceptuadas las exportaciones extrazona y lo que se pierde en las ventas a Brasil por este recorte se compensa con la fuerte devaluación. Fue un diálogo ameno. No hay que olvidar que ADEFA es un viejo cliente de la consultora del funcionario. Incluso, en la actualidad, ya que Abeceb está preparando el estudio sobre la industria automotriz de 2030 que se terminará en unas semanas.

• También hablaron del Impuesto Interno. En ADEFA se cree que este año no habrá cambios y que la modificación vendrá a partir de enero. La suba de la base imponible podría ser del 30%. Al menos ese es el pedido que le formularon a Sica sobre la base del cálculo que hicieron las dos terminales afectadas (Toyota y Mercedes-Benz). De los $900.000 actuales (antes de impuesto) pasaría a aproximadamente $1.250.000. Lo novedoso sería que la actualización se haría trimestralmente y no anualmente como ahora y se tomaría el costo de vida acumulado en el trimestre anterior para definir el aumento. El Gobierno no está apurado por hacer los cambios, más allá de que se pierde algo de recaudación por los autos que no se están vendiendo, porque como la medida también afecta a muchos importados, viene bien para cuidar los dólares que tanto hoy hacen tanta falta.

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